lunes, 30 de diciembre de 2013

2.13- Descenso de barrancos en Da Lat.

14 de octubre, domingo.
Da Lat. Vietnam.

A las 7:30 ya estoy arriba, desayuno café "viet" en el hotel y listo para empezar el día. Anoche contraté el descenso de barrancos en un pequeño negocio de multi-aventura, Green Horizon Tours. En la calle Truong Cong Dinh a 50 metros de mi hotel. 

Café vietnamita, siempre son leche condensada. Es difícil encontrar leche normal en el
sudeste asiático. Da Lat. Foto del autor.



                                                 

La agencia de multiaventura que contratamos, Da Lat. Foto del autor.


Hay muchos negocios como este por Da Lat. Las montañas y ríos de la zona permiten este tipo de actividades al aire libre.
Comenzamos a las 9 de la mañana y terminamos a las 15 h. de la tarde. Comimos en medio del río, en una cornisa que se elevaba unos 10 metros sobre un pequeño estanque que formaba la corriente. Luego, desde esa misma cornisa de piedra nos lanzamos al agua para continuar con el descenso.
Antes de salir de Da Lat en la furgoneta de la empresa de aventuras, pasamos a recoger a una pareja por un hotel de super lujo que nos dejo alucinados. Él era malayo, empresario de unos 45 años. Había sido militar y se notaba, ya que era delgado y estaba en buena forma. Se encontraba en Vietnam a medias entre el viaje de negocios y el de placer. Su acompañante era una joven vietnamita de 20 años, de muy buen ver. No comment. 
Entablamos una animada conversación en las pocas ocasiones que nos dejaba el descenso de barrancos, entre veteranos siempre hay cosas que contarse. Y más, cuando has estado a -10ºC en Jablanica, en mitad de la guerra de Bosnia del 93 y los que vienen a hacerte el relevo al destacamento son precisamente militares malayos. Sí, fue una conversación muy interesante.
Valle del Amor, centro de Da Lat. Foto del autor.

Tras 20 minutos de viaje la furgoneta paró en el arcén. Era un tramo de la carretera de montaña desde donde se podía escuchar el rumor del río corriendo a unos 100 metros por debajo nuestro. La rápida corriente no se veía ya que la zona era muy boscosa y escarpada.
Lo primero fue una clase teórica de rappel en seco. Los dos guías vietnamitas ataron la cuerda a un árbol y nos enseñaron a ponernos los arneses y a frenar la caída con la cuerda. Yo ya tenía nociones de cuando estuve en la BRIPAC, en mi unidad lo habíamos hecho en algunas ocasiones. Fui el primero en probar y no se me dio nada mal, enseguida recordé la técnica.
Luego bajamos hacía el río y lo primero fue un rappel en una cascada inmensa. El caudal del agua era tan grande que nos cubría la cabeza y en algún momento nos dificultaba para respirar. La experiencia espectacular.


1ª catarata de la ruta barranquista, Da Lat. Foto del autor.
Final de la 1ª catarata. Ahora había que dejarse caer en el agua. Da Lat. Foto del autor.

Después fuimos bajando por el río (por dentro del río, en ningún momento de las 6 horas salimos a ningún sendero seco, salvo cuando volvimos a la carretera).  Llegamos a una zona de rocas planas y lisas, desgastadas por el paso de miles de años de fluir de aguas bravas. Desde lo alto teníamos que tirarnos de espaldas y con las manos cruzadas sobre el pecho por esa especie de toboganes tallados en la roca por el río. No pasa nada, aseguraban.
¿De espaldas?...decíamos con cara de; "no te crees ni tu que no me rompo la crisma haciendo eso"...
-Vaaale, ya pruebo yo primero- dije para salvar la situación. Y me lancé. Genial, caí en la poza de abajo sin problema. Viendo el resto que yo seguía teniendo la cabeza sobre los hombros, se animaron a lanzarse.
Continuamos avanzando por el río, medio nadando, medio gateando entre sus rocas. Había tramos de pequeñas cascadas donde teníamos que dejarnos llevar entre la corriente. Un paisaje bellísimo que me recordaba mucho a Picos de Europa. Se lo comentaba a los guías que hablaban muy bien inglés, ellos aún no habían podido salir de Vietnam. Estaban ahorrando para poder hacerlo en cuanto pudieran.

"Rapelando" por las cascadas de Da Lat. Vietnam. Foto del autor.



Como Spiderman por las cascadas de Da Lat. Vietnam. Foto del autor.

Llegamos a una cornisa elevada sobre un estanque que formaba el río en un recodo. Allí comimos empapaditos lo que nos trajeron los guías. No teníamos ropa para cambiarnos porque no se podía cargar con ella. Los guías llevaban unas bolsas estancas donde metieron nuestras carteras, relojes, la comida y el material de escalada. Comimos muchas clases de fruta, frutos secos, sándwiches. Todo muy rico.
Durante la comida charlé un poco con el empresario malayo. Nos contamos experiencias de militar a militar, un tío muy majo. Se le veía educado y viajado, como dirían nuestros abuelos. Si todos los malayos son como él, habrá que pegarse una escapada por allí algún año de estos.
Para volver al río tras la comida, había que lanzarse desde la cornisa, unos 6 metros, la parejita bajo por un sendero bordeando el río. El resto nos lanzamos gritando al río.


En la cornisa, antes de saltar al río. Da Lat. Vietnam. Foto del autor.

Saltando la última de las cascadas. Descenso de barrancos en Da Lat. Vietnam.
Foto del autor.


Ahora, según los "charlys", llegaba lo mas complicado. Un rappel por el lateral de una cascada. El guía se tomo sus 10 minutos para explicarnos como debíamos hacerlo. 
Primero, teníamos que bajar a rappel un tramo de pared de piedra. Luego, sentándonos sobre el arnés, hacer un rappel "volao" hasta la propia cascada. Una vez en medio de ella, soltarnos de la cuerda y caer hundiéndonos en el agua y abandonarnos hasta que la propia fuerza de la cascada y nuestros chalecos salvavidas nos sacaran otra vez a la superficie como en una centrifugadora. 
Silencio sepulcral.
Eso último de dejar que la cascada nos hundiera en el río, efectivamente, sonaba como si fuera el centrifugado de una lavadora.
-¿Hay que hacer todo eso? dijo alguien...
- Me not. Dijo otro.
La parejita se miraba y negaba con la cabeza, los guías me miraban a mi.
-Vooooy...- dije mientras me dirigía al precipicio y me ponía el arnés. La realidad fue que este rapel resulto más sencillo y divertido que el de la primera cascada. Viendo que no era tan fiera la "centrifugadora" como la pintaban, los demás también se animaron. Al final todos nos hicimos fotos, muy satisfechos de haber superado esta pequeña prueba vital.


Bajada en rappel por la 2ª catarata, Da Lat. Vietnam. Foto del autor.
Fin de la aventura por los rápidos de Da Lat. Vietnam.

La vuelta a la carretera fue como recordar las marchas con todo el equipo en mi época con los paracas. Cuando subíamos por la "cuesta de la peseta", la más dura de todo el campo de maniobras de Uceda en Guadalajara.
Los "charlys" me pasaron una de las mochilas con la mitad del material de escalada que habíamos utilizado. La otra la llevaba el guía jefe que estaba mas fuertecillo que su ayudante.
- Tu fuerte ¿no? Tu militar español, estar fuerte. Decía el "jodío" sonriéndome.
- Si pequeño cabroncete amarillo, te haré de sherpa. Le contesté. Mientras, el resto del grupo respiraba aliviado mirando la tremenda cuesta entre árboles y sin sendero visible que nos esperaba para llegar hasta la carretera.
Seguro que apelar al pasado militar o al orgullo de algún que otro cliente, al guía le había ahorrado más de un esfuerzo cargando con todo el equipo monte arriba.


Montañas de Da Lat. Vietnam. Foto del autor.

Por puro amor propio llegué el primero al borde de la carretera..."reventadito". En 15 minutos ya estaban todos arriba, detrás de mi llegaron los guías. Nos quitamos la ropa empapada en el arcén de la carretera, éramos el espectáculo de las docenas de ciclomotores, furgonetas y autobuses que subían y bajaban hacía Da Lat. Ponían los ojos en blanco mientras doblaban los cuellos intentando devolver el saludo que les hacíamos desde el arcén.
Están locos estos guiris debían de pensar. Al poco llegó la furgoneta de la empresa y volvimos a Da Lat. Bendita puntualidad vietnamita.

Invernaderos de frutas y verduras en las montañas de Da Lat. Vietnam. Foto del autor.


La "torre Eiffel" de Da Lat se ve desde casi toda la ciudad. Vietnam. Foto del autor.



Antena de TV de Da Lat. construida a imagen y semejanza de la torre Eiffel de París pero mucho más pequeña.
Foto del autor.
Nos despedimos del mercado de Da Lat. Vietnam. Foto del autor.


Son las 16:45, los compañeros de aventura comentamos la experiencia del "cañoning" mientras nos tomamos un chocolate calentito antes de despedirnos, una delicia. La aventura de la mañana mereció la pena. Como curiosidad he de decir que nos sorprendió ver botellas de vino hechas aquí. Está claro que el clima benigno de estos valles montañosos favorece que la uva de su fruto en un lugar tan ajeno a la cultura vinícola como puede ser Vietnam.
Vino tinto con denominación de origen Da Lat.
Vietnam. Foto del autor.


Me despido de Da Lat. Me recoge un mini-bus que va pasando por los distintos hoteles de la ciudad para llevar a los turistas hasta la estación de autobuses.

Y como colofón a mi recorrido por Da Lat, os cuento lo que me pasó en ese mini-bus. Fue surrealista. Una familia de vietnamitas suben al mini-bus y en cuanto se enteran de que soy español (por mi camiseta de la selección), empiezan a hablarme de multitud de tópicos españoles. La madre de la familia me pregunta por Federico García Lorca, sevillanas, y demás escritores españoles. Y el marido, me pregunta de fútbol español. Obviamente estaba más puesto que yo en el tema: Di Estéfano, Gento, alineaciones de equipos de primera división, historial de ligas de campeones ganadas por el Madrid y el Barsa. Tanta verborrea y efusividad me extraño en unos vietnamitas. Esta gente es muy educada y guardan mucho las formas y sobre todo las distancias. Con el paso de los minutos me di cuenta que el marido estaba un pelín bebido.
La señora se sacó 50 fotos conmigo en su iphone.
20:45 en la estación de autobuses de Da Lat.  Acomodado en el bus-cama que me llevara a Saigón o ciudad Ho Chi Min como oficialmente se denomina a la antigua capital de Vietnam del Sur. Ho Chi Min, en honor al líder comunista que venció a franceses y norteamericanos. 

En el bus-cama en ruta nocturna hacia Saigón. Vietnam. Foto del autor.


Rogué a todos los santos para no coincidir en el autobús con la "happy family"...ahí están, me ven, me saludan, se suben al mismo bus que yo... pero en la parte delantera, yo voy en la parte de atrás. El marido se queda "roque" a los 10 minutos de arrancar. El bus-cama es nuevecito, da gusto verlo, menuda diferencia con el resto en los que he viajado. Reparten toallitas y botellines de agua.

Nada como un libro electrónico para que las horas en el bus-cama atravesando
Vietnam de norte a sur pasen más rápidas. Camino a Saigón desde Da Lat.



¡¡¡Saigón allá voy!!!

Próximo post: 2.14- SAIGÓN. LA CAPITAL DEL MEKONG.

2 comentarios:

  1. Precioso viaje, y envidiado viajero-

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  2. Muchas gracias, espero que podáis visitar estos maravillosos parajes. Un saludo.

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