sábado, 22 de febrero de 2020

16.06- INVERNESS (y II) Y LAGO NESS.


Maspalomas. Gran Canaria.


Inverness. Escocia. Septiembre de 2019.

Nos levantamos al otro lado del golfo de Moray Firth, es en el pequeño pueblo marinero de North Kessock donde cogimos nuestro Bed and Breakfast, el 2 craiglea Croft. En este alojamiento tenemos una habitación muy amplia con todas las comodidades, la dueña de la casa es encantadora y nos trata como si fuéramos de la familia. Y el desayuno; espectacular, no falta de nada.


Desayuno en el 2 craiglea Croft. Inverness. Foto del autor.



Desayuno escocés en el 2 craiglea Croft, North Kessock. Inverness. Escocia.
Foto del autor.
Uno de nuestros anfitriones en 2 craiglea Croft. Nos hicieron la estancia en Inverness
muy agradable. Un saludo desde aquí. Escocia. Foto del autor.


El día se ha levantado nublado. El sol de Escocia ha decidido salir por otros lares. 
Nos ponemos en marcha con nuestro coche de alquiler. Lo primero que vamos a visitar hoy es el castillo de Urquhart, o más bien, lo que queda del emblemático castillo situado en mitad del lago Ness.


- EL CASTILLO DE URQUHART. EL CASTILLO QUE VIGILA EL LAGO NESS.

Desde Inverness cogemos la A-82 y en unos 20 minutos (depende del tráfico en estas carreteras escocesas de un solo carril por dirección) nos situamos en el este del lago Ness, en la antigua calzada a Fort Augustus.
Hay recorridos en barco desde Inverness o Fort Augustus que permiten llegar al castillo de una forma diferente, navegando por el lago más famoso del mundo y buscando a su inquilino más conocido, Nessie.


El lago Ness desde la A-82, subiendo hacia el castillo Urquhart. Escocia. Foto del autor.
Panel informativo del lago Ness en la A-82. El lago Ness tiene 37 kilómetros de lago y se
encuentra a 16 metros sobre el nivel del mar. Su profundidad llega hasta los 230 metros, contiene
más agua dulce que todos los lagos de Inglaterra y Gales juntos. Inverness. Escocia.
Foto del autor.


Las ruinas de esta antigua fortaleza son el arquetipo de un castillo escocés, con todo el aura romántica y legendaria que se le supone. Esta construcción de piedra se levantó en el S. XIII y viendo el estado precario en el que se encuentra parece que se va a deslizar ladera abajo hacía el lago. 
El entorno verde lo hace impresionante pero lo es más por la noche, iluminado, a poco que le echemos imaginación podremos ver a Robert the Bruce vigilando la llegada del odiado inglés desde sus murallas.
Se cree que los primeros asentamientos defensivos en esta colina serían de tribus pictas. Datándolas entre el 460 y 660 d.C. como revelan análisis por carbono 14 realizados en parte de su estructura.
En el S. XIII se levantó el castillo que vemos en la actualidad, la zona que controla se le había concedido a la familia Durward en 1229 y serían ellos quienes lo construyeron.


Castillo de Urquhart a orillas del lago Ness. Un lugar de cuento de hadas. Inverness. Escocia.
Foto del autor.
Castillo de Urquhart. Lago Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Los restos de la muralla del castillo de Urquhart vigilan como un jubilado algo
decrépito el lento pasar del tiempo en el lago Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.


En 1296 fue capturado por Eduardo I de Inglaterra, siendo en 1329 su señor Sir Robert Lauder, sucediéndole su nieto Robert (del clan Chisholm) en 1359.
El conde de Ross lo conquistó para la corona inglesa a mediados del S. XV pero fue recuperado poco después. En 1509 le fue concedido a los Grant, que lo conservaron hasta 1912. Durante este último período, los Grant lo perdieron a manos de los MacDonald en 1545, siendo también capturado por una tropa de covenanters (milicias radicales presbiterianas) en 1644. En 1692 el castillo fue parcialmente destruido por los ingleses para evitar que fuera capturado por los jacobitas y ya nunca fue reconstruido.
En la actualidad pertenece a Patrimonio Nacional Escocés y constituye el tercer lugar más visitado de Escocia.


Plaza de Drumnadrochit. El pueblo con más encanto del lago Ness. Escocia.
Foto del autor.


Cafetería en Drumnadrochit. Lago Ness. Escocia. Foto del autor.
El lago Ness. Maravillosa obra de la naturaleza que el hombre ha sabido preservar.
Escocia. Foto del autor.


Tras dar una vuelta por el castillo nos paramos en Drumnadrochit, aquí encontraremos dos operadores que aseguran estar al frente del "único centro oficial" para los visitantes interesados en el monstruo del lago Ness, Nessie; el Original Loch Ness Monster Visitor Centre y el algo mejor organizado (lo dicen las guías) Loch Ness Exhibition Center. Ambos resultan un poco cutres pero sin lugar a dudas harán las delicias de los más entusiastas seguidores del monstruo del lago. Nosotros no visitamos ninguno de ellos.




Sale el sol sobre el lago Ness. Inverness. Foto del autor.



- DE REGRESO A INVERNESS.

Volvemos a la capital del Ness. Aparcamos de nuevo en nuestro aparcamiento gratuito del Inverness Crazy Golf frente a las islas del río Ness. Paseamos por uno de los parques con más encanto que hemos visitado, pasando de isla en isla por la Great Glen Way.


Paseando por el Great Glen Way, atravesando las islas del río Ness. Inverness.
Escocia. Foto del autor.
Por Castle Road ya se ve el puente sobre el Ness. El mayor y más céntrico de la ciudad.
Inverness. Escocia. Foto del autor.


Nuestro primer destino es el castillo de Inverness que, todo hay que decirlo, nos decepcionó un poco. Ahora la antigua fortaleza alberga los juzgados, o como les llama oficialmente por aquí: Inverness Sheriff and Justice of the Peace Court.
El castillo fue destruido varias veces a lo largo de su historia y el actual edificio rojizo de arenisca guarda bastante poca similitud con el original.
Pero no podemos dejar ese aura que inspiran las historias escocesas; los fantasmas de los highlanders muertos, de María Estuardo y de Robert the Bruce siguen morando en él...como en tantos otros.
El castillo, o más bien ese edificio que alberga los juzgados y al que llaman castillo, no se puede visitar, salvo por la subida a su torre, pagando. 
Pero que la decepción no nos gane, sus jardines son bonitos y las vistas sobre el río Ness, el centro de la ciudad y su puente principal son espectaculares. Conclusión; es un imprescindible de Inverness.


Jardines del castillo de Inverness. Con la estatua de Flora MacDonald a la izquierda y el río
Ness a a derecha. Foto del autor.




Torre del castillo de Inverness. Al fondo la ciudad que le da nombre. Escocia. Foto del autor.



Estatua de Flora MacDonald en los jardines del castillo de Inverness.
Escocia. Foto del autor.
El puente Ness visto desde los jardines del castillo de Inverness. Escocia. Foto del autor.


En el parque también podemos admirar la estatua a Flora MacDonald, la escocesa que ayudó a huir a Bonnie Prince Charlie, el pretendiente al trono inglés Carlos Eduardo Estuardo, tras la derrota de su ejército en Culloden. Huyeron a la isla de Skye haciendo que el pretendiente escocés al trono de Inglaterra se disfrazara de la criada irlandesa de Flora, Betty Burke. Su acto heróico fue inmortalizado en la Canción del barco Skye.


Río Ness y centro de la ciudad desde los jardines del castillo de Inverness. Escocia. Foto del autor.
Catedral de St. Andrew a orillas del río Ness desde los jardines del castillo de Inverness.
Escocia. Foto del autor.
Paseo Ness Walk desde los jardines del castillo de Inverness. Escocia. Foto del autor.


Al lado del castillo de Inverness se encuentra el museo de Inverness y Galería de Arte, se suponía que era gratuito, pero se encontraba cerrado por reformas, así que nos quedamos sin visita.
Como no tenemos museo nos vamos a conocer las calles más comerciales de la capital del Ness. Subimos por la High Street donde encontraremos todo tipo de establecimientos hosteleros y comerciales donde adquirir desde material para excursionistas a todo tipo de recuerdos escoceses: kilts, zurrones de piel, gorros y jerseys de pura lana escocesa o gaitas.


Kilt tradicionales escoceses en una foto de época. Inverness. Foto del autor.


En el vídeo de abajo vemos una pareja de gaiteros, padre e hijo, tocando en la High Street.





Vista de la calle comercial High Street desde el lateral del museo de Inverness. A la derecha de
la imágen se ve el ayuntamiento de la ciudad. Escocia. Foto del autor.


Plaza de la estación de Inverness. Escocia. Foto del autor.


Al final de la High entramos en el centro comercial Eastgate Shopping Center y salimos por otro de los accesos del mismo, el que da a la plaza de la estación, Station Square. Aquí encontramos la estación de trenes de la ciudad. Tras dar una vuelta nos dirigimos al otro lado del río pasando por el puente del Ness.

El hotel Royal Highland Hotel, un referente de los alojamientos en Inverness. Al lado de la
estación de trenes esta situado en plena Station Square junto a la estación de trenes.
Fue inaugurado en 1865 y conserva toda su esencia. Inverness. Foto del autor.


- AL OTRO LADO DEL RÍO.

Tras pasar el puente principal de Inverness nos encontramos al otro lado con el Scottish Kiltmaker Center, en el que puede aprenderlo todo sobre los tartanes y los kilts. A los que nos gustó Braveheart y Rob Roy podremos admirar algunos de los atavíos utilizados durante sus rodajes. En este establecimiento llevan más de medio siglo confeccionando faldas masculinas a medida, por lo que si se anima, está en el lugar adecuado. En su página web hay una guía para la compra de un kilt, así puede consultar antes de que le tomen las medidas. 


Vista de la Old High Church desde el puente Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.


Si continuamos por la orilla del río dirección norte nos encontramos con un puente peatonal de hierro (1881) que nos lleva a la Old High St Stephen´s Church. La actual iglesia data de 1879 pero es mucho más antigua. Junto a la iglesia contemplamos su pequeño cementerio gótico, aquí el propio Lovecraft encontraría un lugar ideal de inspiración para alguna de sus novelas de terror.


Puente peatonal de hierro, al otro lado nos encontramos 


Vista del castillo de Inverness desde el puente peatonal de la Old Church. Escocia.
Foto del autor.
La Old High Church. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Cementerio de la Old High Church. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Vista del río Ness desde el cementerio del Old High Church. Inverness. Escocia. Foto del autor.


Volvemos a cruzar el puente peatonal y comenzamos a caminar de nuevo hacía el sur, desde esta orilla occidental de Inverness vemos de nuevo el castillo y nos acercamos a la catedral de San Andrés


Ness Walk, al frente el castillo de Inverness. Escocia. Foto del autor.
Ness Walk. Inverness. Foto del autor.
Catedral de Saint Andrew. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Catedral de Saint Andrew. Inverness. Escocia. Foto del autor.



Casa en la Ness Bank junto al río Ness. Inverness. Foto del autor.
Rosal en la plaza de la catedral de Inverness. Escocia. Foto del autor.


Tras terminar de visitar Inverness, salimos de la localidad para visitar uno de los lugares que, históricamente, han influido más en la nación escocesa: el campo de batalla de Culloden.


- EL CAMPO DE BATALLA DE CULLODEN.

Al este de la ciudad, a unos 8 kilómetros, se encuentra uno de los lugares de visita obligada para el que tenga interés en la historia de Escocia. La pérdida de esta batalla por los montañeses aún escuece mucho por estas tierras y más aún tras haberse producido el Brexit, que los escoceses no deseaban.
Este páramo, donde tuvo lugar la batalla trae muy malos recuerdos a los highlanders.


Leanach Cottage en la entrada del campo de batalla de Culloden. Esta típica construcción
escocesa data de finales de S. XVIII y fue reconstruida en 1912. Inverness.
Foto del autor.


Túmulo en honor de los caídos en la batalla de Culloden.
Inverness. Foto de Araceli Hidalgo.

Fue aquí cuando, el 16 de abril de 1746 las fuerzas jacobitas al mando de Bonnie Prince Charlie se enfrentaron con el ejército británico mandado por el duque de Cumberland.
Fue la última batalla del levantamiento escocés.
Tras apenas una hora de lucha, millares de highlanders yacían muertos o heridos en el terreno pantanoso de Culloden.  
Tras la batalla, los hombres de Cumberland se dirigieron a las highlands situadas al norte, donde destruyeron pueblos enteros y asesinaron a miles de personas, en un episodio que puso punto y final a las formas de vida tradicionales de las Tierras Altas de Escocia.
Durante mucho tiempo, en el campo de batalla solo había un pequeño túmulo funerario y las balas de mosquete y armas encontradas allí.
En la actualidad hay un moderno Centro de Información, con una audioguía empezaremos a caminar por al campo de batalla y así conocer lo que aquí sucedió.


En esta zona ocurrió el más feroz enfrentamiento cuerpo a cuerpo de la batalla. Los historiadores
cuentan que en esta zona de la batalla cerca de 700 escoceses fueron muertos o heridos
en tan solo cinco minutos de batalla. Los escoceses cargaron (de dcha. a izq. según se ve la foto) pero
entre el cansancio de la carrera y el medio metro de pantano la línea de tiradores ingleses lo
tuvo fácil para la matanza. En esta zona que se observa en la fotografía los arqueólogos
encontraron muchas evidencias del enfrentamiento, balas y partes metálicas de mosquete,
botones de uniforme, etc. Campo de batalla de Culloden. Inverness. Foto del autor. 
Una de las banderas que delimitan las posiciones de los dos ejércitos enfrentados en
la batalla de Culloden. Inverness. Escocia. Foto del autor.


En el campo veremos dos hileras de postes con banderas, una hilera de banderas rojas, que marcan las posiciones de la línea británica, y a unos 500 metros otra hilera con banderas azules (la línea jacobita). De esta manera es fácil hacerse a la idea de donde se posicionaron los ejércitos antes de la carga de los highlanders.


Vaca de la raza Highlander en los campos de Culloden. Inverness. Foto del autor.



Ya va anocheciendo, tras pasear junto a las vacas de las Tierras Altas con ese flequillo tan "Beatle" que pastan felices junto al centro de visitantes del campo de batalla de Culloden, nos despedimos de este lugar que alberga el Alma de tantos valientes.


Campo de batalla de Culloden. Inverness. Foto del autor.


Regresando a Inverness desde Culloden nos encontramos en un cruce de carreteras con la
Old High St. Stephen´s Church (1897). Pertenece a la iglesia de Escocia, de credo
presbiteriano. Inverness. Foto del autor.

Volvemos a nuestro alojamiento para pasar la última noche en Inverness.

Mañana nos pondremos en marcha para visitar Elguin muy próxima a la costa noreste de Escocia, atravesaremos los bellos paisajes de interior de esta comarca de la que Aberdeen es su capital.
Como punto fuerte visitaremos el bellísimo castillo de Dunnottar, que, como mole de piedra parece querer alzarse contra el mismo mar que lleva contemplando durante siglos su mudo desafío.
Terminaremos nuestra intensa jornada viajera descansando en uno de los hoteles con más historia de Dundee, el Queen´s Hotel, que tuvo como uno de sus más ilustres huéspedes, en múltiples ocasiones, a Sir Winston Churchill desde 1908 a 1922.

En el próximo artículo, más Escocia, escaparos con nosotros.



Próximo post: 16.07- Castillo de Dunnottar y Dundee. Costa este de Escocia.




miércoles, 12 de febrero de 2020

16.05- ISLA DE SKYE (y II), LAGO NESS E INVERNESS (I).


Maspalomas. Gran Canaria.


Septiembre de 2019. Isla de Skye. Escocia.

Hoy despertamos frente a la bahía de Bradford en la isla de Skye. Disfrutamos de los rayos de sol entrando por la ventana de la habitación.
Amanece otro día soleado en las húmedas Hébridas Interiores.

Nos vamos de castillos, visitaremos el de Dunvegan. Se encuentra en la costa oeste de la isla de Skye, en la península de Minginish. La fortaleza pertenece al clan MacLeod desde el S. XIII, aunque gran parte de su estructura data del S. XIX.


El castillo de Dunvegan y la antigüedad de los elementos que lo componen. Isla de Skye.
Escocia. Foto del autor.



Castillo de Dunvegan. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.


Es el castillo escocés que más tiempo ha estado habitado pues pertenece al clan desde hace más de 700 años. En la actualidad el jefe del clan es Hugh MacLeod, el trigésimo desde la fundación familiar y continúan residiendo (por temporadas) en la que ha sido casa de sus ancestros durante siglos. 
Se abrió al público por primera vez en 1933 y es uno de los lugares más visitados de Escocia. En todos estos siglos algunos de sus visitantes más ilustres han sido: Sir Walter Scott, el doctor Johnson, Isabel II y el emperador de Japón Akihito.
El castillo está situado en un magnífico emplazamiento junto al lago homónimo y tiene unos jardines que merecen la pena ser recorridos.
Junto al castillo hay un pequeño embarcadero desde donde salen barcas para la observación de focas que habitan en la costa cercana.


Pequeño muelle del castillo de Dunvegan del que salen las barcas para observar las
focas y recorrer la costa cercana. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.


Desde el pueblo de Dunvegan podemos contratar excursiones a la península de Durnish, al oeste, o Waternish, al norte, donde podremos disfrutar de unos paisajes magníficos. 
En la punta más occidental de la isla, Neist Point, se alza el faro del mismo nombre que, no nos dió tiempo a visitar, pero que desde aquí recomendamos por su impresionante entorno. Este edificio se alza sobre acantilados espectaculares, desde aquí se ven las Western Isles y la bonita aldea de Stein que se halla frente a la bahía de Loch y las Hébridas Exteriores.



- VISITANDO EL CASTILLO DE DUNVEGAN.

Lo primero que vemos al entrar por la puerta principal del castillo es una escalera doble que nos lleva a las estancias principales. En una sala de los sótanos de la torre principal podremos contemplar un vídeo de 12 minutos donde nos cuentan la historia del castillo y del clan MacLeod.
En sus diferentes salas expositivas se exhiben objetos que datan del S. XV hasta la actualidad, piezas traídas por Charles Edward Stuart de sus cacerías tropicales, además de toda clase de armas y curiosidades.
Nuestra visita comienza en el salón principal.
En el salón principal podremos contemplar la Bandera de las Hadas, el estandarte sagrado del clan MacLeod del cuál, dice la leyenda que se desplegará de nuevo para traer la victoria en la hora más oscura del clan MacLeod. Diferentes tradiciones orales hablan de que el líder vikingo Harald Hardrada (antepasado de los Macleod) tras saquear las rutas del Medio Oriente la trajo antes de su muerte en 1066. Otros dicen que un antiguo jefe del clan se casó con un hada y está le regalo este estandarte asegurando que solo podría ayudarles a ganar tres batallas cuando la desplegaran, después su poder mágico desaparecería. Las crónicas históricas del clan hablan de dos batallas históricamente registradas, que fueron ganadas al desplegarse dicho estandarte. En la actualidad la creencia en los supuestos poderes mágicos continúan; en 1939 un incendio amenazaba con destruir el castillo y al sacar la bandera parece ser que las llamas disminuyeron. Durante la IIª G.M. los pilotos de la RAF del clan MacLeod llevaban una foto de la bandera como talismán. La exposición del castillo no cuenta si hubo bajas entre esos pilotos, que la realidad no nos estropee una buena historia.
La opinión de este viejo soldado es que, la mezcla de esperanza y creencia en aquello que consideramos sagrado, puede hacer que el más cansado y humilde de los hombres combata como un león. De todas formas, ¿a quién le amarga una leyenda cuando visita un castillo? 


Lo que queda de la bandera de las hadas del clan MacLeod. Según se cree está hecha
en seda, proveniente de Siria o Rodas podría datar del S. IV d.C. Castillo Dunvegan.

Isla de Skye. Foto del autor.


También se exhibe el cuerno para beber del clan, que cada jefe debe de apurar de un trago si quiere optar al título. En él caben 1,5 litros de líquido.
En el salón-comedor podremos contemplar, entre otros cuadros al óleo que representan a miembros de la familia MacLeod, uno especialmente importante: un revolucionario retrato de Norman MacLeod (XXII Jefe) que anuncia una nueva tendencia en los retratos oficiales realizados en el Reino Unido. Se ve a Norman utilizando un tartán escocés desafiando la Ley del Parlamento, proclamada tras la batalla de Culloden (1746), que prohibía su uso. Se le conocía como "el Malvado", por el presunto asesinato de su primera esposa, Janet MacDonald, cuyo retrato se encuentra a su izquierda. Dame Flora MacLeod (XXVIII Jefe), con su retrato sobre la chimenea, lo rebautizó como "el Rojo". 


Norman MacLeod "el Malvado o el Rojo" con su traje escocés
desafiando la ley que prohibía su uso. Castillo de Dunvegan.
Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.


Los dos retratos sobre el mueble aparador de roble que data de 1613, son del general Norman MacLeod y su segunda esposa Sarah Stockhouse, el autor Sir Henry Raeburn los pintó a principios del S. XVIII.
La mesa del comedor, de estilo victoriano, es de circa de 1860. Está decorada con un espectacular juego de té de plata.


Salón-comedor (1790-1840) el retrato de Dame FLora MacLeod es el que se encuentra más
cerca de la puerta. El de la asesinada Janet MacDonald está a su lado. Castillo de Dunvegan.

Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.



Salón-comedor (1790-1840). Castillo de Dunvegan. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.


Salón del castillo de Dunvegan. El retrato que se ve es de Sarah Stockhouse con su hijo el futuro
XXIV Jefe del clan, al fondo se ven edificios y escenas de la India. Un mueble particularmente
interesante es la mesa de caoba de tres funciones (juegos, cartas y té) de estilo Jorge III, alrededor
4 sillas holandesas del S. XVIII. Castillo de Dunvegan. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.

Visitamos ahora otra de las estancias del castillo, el Salón (1790). Originariamente era el gran vestíbulo de la Torre de Guardia construida en 1360 por los canteros del rey David II, era el último bastión de defensa del castillo. Funcionaba como residencia del Jefe, su familia y los soldados; y era el epicentro de la vida social, cultural y política del clan. Hay dos magníficos retratos del general Norman MacLeod y su esposa Sarah realizados en Calcuta alrededor de 1787 por Johan Zoffany.
Otra de las salas que visitamos es la Sala Norte (1840), algunas de las piezas más importantes de la colección Dunvegan se encuentran en esta sala. Entre ellas una de las más destacadas es la Copa de Dunvegan, una excepcional vasija de la Edad Media, regalo de los O´Neills del Ulster (Irlanda del Norte) a Sir Rory Mor, como agradecimiento por haber apoyado su causa contra la reina Isabel I de Inglaterra en 1596.


Copa Dunvegan y llave de entrada de uno de los portones del antiguo castillo de Dunvegan,
expuestos en la Sala Norte del castillo Dunvegan. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.


En relación a la rebelión de 1745 del Príncipe Carlos Eduardo Estuardo, el castillo también muestra objetos pertenecientes al pretendiente jacobita al trono inglés. Nos encontraremos con los anteojos usados por Donald MacLeod de Gastrigill, un alfiletero de Flora MacDonald con los nombres bordados de alguno de los que murieron en la rebelión de 1745; incluso hay un mechón de cabello que, según se dice, fue cortado de la cabeza del príncipe por Flora como recuerdo y hoy se exhibe en el interior de un medallón.


El colmillo de elefante y el retrato del león.
Sala Norte del castillo de Dunvegan. Isla de Skye. Escocia.
Foto del autor.

El colmillo de elefante que se exhibe, es el más grande entre las colecciones privadas, un regalo de Arthur Henry Neumann (1859-1907), famoso cazador de época victoriana, a Norman Magnus (XXVI Jefe del Clan). Magnus fue representante político de la tribu Zulú en Sudáfrica en la década de 1870. Más tarde fue invitado al castillo Dunvegan para que escribiera su libro "La caza de elefantes en el este de África ecuatorial". El exquisito retrato del león que se encuentra en la misma pared fue pintado en 1892 por Vastagh Gaza. Impresiona por su realismo. 


Espadas escocesas  llamada de "cesta de lazo" (1500-1800) y un dirk (puñal típico escocés).
Estas espadas fueron muy populares entre los guerreros escoceses que participaron en la
batalla de Falkirk y en la de Culloden. Castillo de Dunvegan. Escocia. Foto del autor.
Uniformes y soldados reales del 74º de Highlanders en 1870. Castillo de Dunvegan. Isla de Skye.
Escocia. Foto del autor.
Gaitas y armas. La gaita de la izquierda de la imagen es de 1640-70, la foto del rey Jorge IV está fechada
 en 1822, la gaita de la derecha de 1789. Sala Norte del castillo de Dunvegan. Isla de Skye.
Foto del autor.


También contemplaremos pinturas al óleo y antigüedades, en su biblioteca duermen muchos libros antiguos y únicos, como el libro Heráldico de Dunvegan (1582). En la biblioteca también podremos ver un retrato y una carta manuscrita del mismísimo Sir Walter Scott (Edimburgo 1771-1832 Melrose, Escocia), autor de libros inmortales como: Ivanhoe, Rob Roy o Quintín Durward. Tras visitar el castillo Dunvegan escribió a la esposa del XXIV Jefe del clan MacLeod agradeciéndola su hospitalidad. Asimismo le enviaba un ejemplar de la primera edición del libro "El señor de las islas" basada en sus viajes por la isla de Skye. Dicha carta está fechada el 3 de marzo de 1815 y en ella dice al matrimonio MacLeod que tiene un amigo para toda la vida.


Carta manuscrita de Sir Walter Scott agradeciendo al matrimonio
MacLeod su hospitalidad en sus viajes por la isla de Skye, en los que
basó su libro "El señor de las islas". Biblioteca del castillo Dunvegan.
Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.



Biblioteca del castillo Dunvegan (1790-1840). Sobre la chimenea vemos un retrato de John MacLeod
(1767). Esta biblioteca es en la actualidad el salón preferido por la familia MacLeod y es donde
celebran la Navidad y el Año Nuevo. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.
La Gran Espada de Dunvegan. Isla de Skye. Escocia.
Foto del autor. 


Cuarto de una trabajadora del servicio. Castillo de Dunvegan. Isla de Skye.
Escocia. Foto del autor.


En la base de la gran torre, los restos del castillo medieval datan de principios del S. XVI. En él encontraremos desde las habitaciones del servicio, a la pequeña sala de cine donde nos mostraran la historia del castillo y del clan, o las celdas y objetos más antiguos del edificio, como la gran espada de Dunvegan. Esta fue hecha por los MacLeod de Suardal, que eran los herreros del clan. Una claymore como esta solo estaba al alcance de gente poderosa como nobles o jefes de clan. Su peso y su hoja de 90 centímetros blandida a dos manos la hacen letal. Una imagen de ella en la lápida de Alasdair Crotach 8º Jefe del Clan nos dice que no puede ser datada más allá de 1528. Lo que aún hace más fascinante a esta espada es que está hecha con hierro escocés en lugar de acero alemán que es el que se usaba habitualmente.
Como recuerdo de la visita podemos llevarnos artesanía, joyas, libros y demás souvenirs en las varias tiendas de las que dispone el castillo. Fuera del edificio no podemos dejar de recorrer los extensos jardines o dar un paseo en bote por el lago Dunvegan para ver una colonia de focas que vive cerca.


Vista desde las murallas del castillo Dunvegan. Isla de Skye. Escocia.
Foto del autor.



Vistas del lago Dunvegan desde las murallas del castillo. Unas vistas maravillosas al sol de Escocia.
Isla de Skye. Foto del autor.


Tras visitar las estancias del castillo y disfrutar de las vistas desde sus murallas del lago Dunvegan. Vamos a recorrer sus jardines y el pequeño sendero que recorre las orillas del lago más próximas a sus murallas.


Jardines del castillo Dunvegan. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.



Hojas de Gunnera Manicata en los jardines del castillo Dunvegan.
Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.



Lago Dunvegan con el perfil del castillo homónimo, vigilante pétreo de estas
aguas tan azules como límpidas. Una maravilla. Isla de Skye. Foto del autor.


En el lago Dunvegan con el castillo de fondo. Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.
Lago Dunvegan, un cuadro al óleo perfecto para un pintor donde mezclar el azul cielo, el azul
marino, el verde, el marrón y el ocre del castillo para llenar de sensaciones al espectador.
Isla de Skye. Escocia. Foto del autor.



Nos despedimos de la isla de Skye. Desde el castillo Dunvegan nos ponemos en marcha hacía el puente que nos lleva de nuevo a Gran Bretaña. Vamos a por nuestra siguiente etapa en esta Escapada 2019, Inverness.



- CAMINO A INVERNESS Y SU FAMOSO LAGO. EL NESS.

Volvemos a ponernos en ruta por la A-87 pasando de nuevo por el castillo de Eilean Donan, allí nos paramos a tomar un café porque este lugar es encantador, atrae por su entorno histórico además de por su belleza natural. Vamos a las Highlands centrales.
Por el camino no podemos dejar de parar para plasmar en fotografía el maravilloso paisaje que recorremos junto al río Moriston de camino a su desembocadura en el impresionante lago Ness.


Por el valle del río Moriston, los rayos de sol invitan al buen humor. Escocia.
Foto del autor.



Valle del río Moriston. Escocia. Foto del autor.
En el valle del río Moriston. Escocia. Foto de Araceli Hidalgo.


En Invermoriston dejamos la A-887 y a los pocos metros de tomar la A-82 ya contemplamos los rayos de sol reflejados en el inmenso lago Ness.
Antes de hablar del lago Ness debemos hablar del Great Glen; la impresionante línea geológica de falla que se extiende a lo largo de unos 100 kilómetros desde el Mar del Norte hasta el Océano Atlántico por medio de una serie de escarpadas montañas y hermosos lagos. Y a la magnífica obra de ingeniería que une el Great Glen se le llama; Caledonian Canal, desde el Mar del Norte hasta el Atlántico, se extiende por cuatro lagos; el Ness, el Oich, el Lochy y el Linnhe. En una semana se puede recorrer en un barco de vela o, si preferimos, en bicicleta a lo largo de sus 117 kilómetros que recorren sus orillas, el llamado Great Glen Way. 


El lago Ness desde la A-82 camino de Inverness. Escocia. Foto del autor.


El canal de Caledonia se remonta a principios del S. XIX, se quería poner fin al aislamiento de las Highlands construyendo una vía navegable que fuera de costa a costa, evitando también la navegación por la peligrosa costa septentrional (que se lo digan a los galeones de la Gran Armada). 
Esta maravilla de la ingeniería tiene un total de 29 esclusas que enlazan los 4 lagos y que permiten a las embarcaciones ascender desde el nivel del mar a una altura de 30 metros, antes de descender de nuevo.

El lago Ness es la parte más espectacular de este canal, pero del lago Ness hablaré más ampliamente en el próximo artículo.


- LLEGAMOS A INVERNESS.

La ciudad se encuentra en la punta septentrional del Great Glen, donde las aguas del Loch Ness fluyen hacía Beauly Firth. Enclavada entre las Highlands y las tierras bajas. Inverness ha sido testigo de multitud de episodios violentos a lo largo de los siglos, desde las guerras medievales entre clanes hasta la masacre de Culloden en 1746 de la que hablaremos en el próximo artículo.
Hoy es el principal centro urbano de las Highlands, una ciudad moderna con una población de más de 70.000 habitantes.

Inverness ha aumentado su población en los últimos tiempos, por lo que en el año 2000 fue proclamada ciudad. Parte de su prosperidad se debe a su condición de "puerta de entrada a las Highlands" por lo que, cada vez recibe más visitantes que la incluyen como destino en sus viajes por Escocia. Su principal atracción es el castillo de Inverness (lo menos parecido a un castillo escocés que encontraréis en las Highlands) que visitaremos en el próximo artículo.

Tras dejar las cosas en nuestro alojamiento (Croft Craigton en North Kessock, al otro lado del Moray Firth), vamos a visitar la ciudad. 
Es complicado aparcar en el centro de Inverness así que vamos a aconsejaros un lugar para aparcar y luego acercarnos al casco histórico de la ciudad paseando por las Ness Islands, un parque precioso.


Ya estamos en el Great Glen Way, este bello puente nos lleva a las islas del río Ness.
Inverness. Escocia. Foto del autor.


Islas del río Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.

Si aparcais en el Inverness Crazy Golf, en la calle Bught Road, tenéis en frente el puente que os lleva por el Great Glen Way, atravesando las islas del río Ness. Ya desde aquí solo tenéis 15 minutos de agradable paseo entre los rápidos del río y los jardines de estas islas, de un verdor espectacular. El paseo nos lleva por la orilla del Ness y nos adentra poco a poco en la ciudad, pasamos junto al Bellfield Park, un lugar ideal para alquilar bicis y pasear por los senderos que lo rodean.


Bellfield Park en las orillas del río Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.





El puente Infirmary, ya estamos a escasos 200 metros del castillo de Inverness en pleno centro
de la ciudad. Escocia. Foto del autor.
Estampas de Inverness por la Great Glen Way. Escocia. Foto del autor.
Catedral de Inverness dedicada a Saint Andrew. Escocia. Foto del autor.

Al sur del río observamos la catedral de Inverness dedicada a San Andrés, data de S. XIX y si bien es verdad que no tiene un gran valor arquitectónico, fotografiarla desde el otro lado del río en un día de sol es una de las imágenes más bonitas que nos ofrece la ciudad.


Castle Road, al fondo se aprecia la Great Glen Way, por la que nos hemos acercado al
centro de Inverness. Escocia. Foto del autor.


Ya estamos en Castle Road, si miramos por encima de nosotros nos encontramos con el castillo de Inverness, pero lo visitaremos en el próximo artículo.
Nos quedan un par de horas antes de que anochezca así que vamos a perdernos por las calles peatonales del centro de la ciudad; Bridge Street, Church Street y la más comercial High Street.
A una manzana al norte del castillo, en Castle Wynd, encontramos el recién renovado Inverness Museum Art Gallery. La entrada es gratuita, mañana lo visitaremos.
Justo al lado del museo, al norte y a la entrada de la High Street tenemos la Town House, el ayuntamiento. Este edificio de estilo neogótico data de 1878, y es todo un contraste con los edificios que le rodean.


El Town Hall, a la izquierda de la puerta nos encontraríamos con la columna Market Cross
e incrustada en su base la Stone of Tubs que abajo explicamos. Inverness. Escocia.
Foto del autor.

Históricamente se conoce este ayuntamiento por que en él tuvo lugar la primera reunión fuera de Londres del Consejo Británico de Ministros, en 1921, cuando Irlanda estaba a punto de conseguir la independencia nacional. El interior es usado ocasionalmente como sala de conciertos. Puede ser visitado en recorridos guiados.
Delante de Town House se halla la Market Cross y la Stone of Tubs (piedra para las palanganas), sobre la que las mujeres dejaban las palanganas que traían con agua del río para la colada, a fin de descansar y charlar. La leyenda cuenta que mientras esa piedra siga en su lugar, Inverness seguirá prosperando.

Justo frente a este edificio sale la calle Church Street, una de las más animadas de la ciudad, con sus pubs, restaurantes, bares y tiendas de todo tipo.


Church Street en el centro de Inverness. Escocia. Foto del autor.
 
Pub Lauders entre Church Street y Baron Taylor´s Street. Inverness. Escocia. Foto del autor.


Muchas guías de Inverness os recomendaran visitar el Victorian Market, un mercado que supuestamente se mantiene como en el S. XIX cuando Inverness decidió la construcción de un mercado cubierto donde había pequeños comercios que vendían todo tipo de productos. Podéis ahorraroslo, aunque como pasearéis por estas calles seguro que entrais y os parece tan sucio, decadente y triste como nos pareció a nosotros, nada que ver con las fotos de su página web. 


Victorian Market en Inverness. Escocia. Foto del autor.
"Ambientazo" en Church Street. Inverness.
Escocia. Foto del autor.
Escaparate en Church Street.
Inverness. Escocia. Foto del autor.



























Lombard Street. Inverness. Escocia. Foto del autor.


El puente Ness sobre el río que le da nombre. Anochece en Inverness. Escocia. Foto del autor.


Infirmary Bridge a la luz del atardecer. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Islas del río Ness. Inverness. Escocia. Foto del autor.
Infirmary Bridge. Inverness. Escocia. Foto del autor.

Ya anochece en Inverness. Retomamos el camino de vuelta junto al río. Pasamos junto al puente del Ness. Regresamos por los puentes de las islas del río Ness. 
Mañana volveremos para visitar esta ciudad y recorrer la ribera del lago Ness para conocer el castillo de Urquhart.

En el próximo artículo más Inverness.






Próximo post: 16.06- Inverness (II) y lago Ness.