jueves, 30 de enero de 2014

2.20 - Nom Pen, 2º día en esta asombrosa ciudad.

19 de octubre, viernes.
Nom Pen. Camboya.

Me levanto a las 06:30 de la mañana. Ya hay mucho movimiento en las calles. Como en Vietnam, la gente se levanta con el sol y se mueven en sus scooters. Las aceras son para los turistas. A las 07:00 salgo del hotel. Me encamino a la Pagoda de Plata a la que no puedo acceder porque están preparando los funerales de Sihanouk, el padre del actual monarca de Camboya. La Pagoda de Plata se encuentra en el lado sur del Palacio Real, fue construida entre 1885 y 1902. Se llama así porque todo el piso esta cubierto por 5239 baldosas de plata. Otro elemento notable es el Buda Maitreya, pesa 90 kilos y estaba decorado con 9854 diamantes, el mayor de los cuales tenía 25 quilates, hablo en pasado por que durante la guerra civil camboyana, desaparecieron la mayoría de los diamantes.
Entrada al Palacio Real en Nom Pen. Camboya. Foto del autor.


Llegando al Palacio Real de Nom Pen. Camboya. Foto del autor.

En esta visita a Nom Pen decido saltarme el Museo del Genocidio camboyano, uno de los puntos fuertes del turismo en la ciudad. Al haber estado en Bosnia como casco azul conozco muy bien la barbarie de un genocidio y no necesito ver en un museo lo que por desgracia vi y sentí en carne propia. 
Es atroz lo que es capaz de hacer el ser humano con sus semejantes. Aunque no es posible hacer comparaciones, la masacre que sufrió el pueblo camboyano a manos de sus sádicos dirigentes del jemer rojo fue mucho peor que la que se produjo en Bosnia a manos de milicias serbias y croatas. En el caso camboyano hablamos de entre 3 y 4 millones de personas. Pero aquí, en Camboya, nadie movió un dedo, la ONU y occidente miraron para otro lado, tan solo los vietnamitas y su ejército fueron capaces de acabar con ese horror.


Museo del Genocidio Camboyano. No hay que olvidar nunca el horror al que llevan las ideologías
inhumanas. En esta caso la comunista. Nom Pen. Foto del autor.

Altar de Buda en el centro de Nom Pen.
Camboya. Foto del autor.




Altar de Buda en el centro de
Nom Pen. Camboya. Foto del autor.









- MERCADO POPULAR DE NOM PEN.

 Tras pasar al lado de las altas tapias coronadas de alambradas que encierran el Museo del Genocidio camboyano, antigua prisión de alta seguridad S-21 del régimen de la Kampuchea Democrática (otro ejemplo más de perversión de la palabra democracia), me dirijo al mercado tradicional de la capital. Es todo un espectáculo pasear entre sus puestos de carnes y pescados que se encuentran casi encima los unos de los otros. Aquí es donde compra el ciudadano de a pie de la capital, y siendo el único turista me convierto en la novedad de la mañana tanto de clientes como de vendedores. Saco muchas fotos de productos típicos, y me impacta la poca higiene con la que los manipulan. Parecía que había retrocedido a pleno S.XIX.
El autor en el caótico "orden" del mercado tradicional de Nom Pen. Camboya.
La higiene no es punto fuerte en este mercado popular de Nom Pen. Foto del autor.
Los puestos del mercado de Nom Pen no destilan higiene precisamente. Camboya.
Foto del autor.

En el propio puesto del mercado eliges tu pollo y allí mismo te lo matan y te lo despluman
para que te lo lleves a casa. Nom Pen. Camboya. Foto del autor.



- PAGODAS EN NOM PEN.

 Tras salir del mercado sin comprar nada, obviamente, me fui a la Pagoda Wat Toul Tompoung, un espectacular ejemplo de arquitectura religiosa budista. Este lugar es un monasterio con su pagoda, que es el edificio principal. En ella había un colegio y me acerqué a la ventana de una clase que daba al patio de la pagoda. Los niños se lo pasaron en grande con ese "guiri" que venía a saludarlos. Empecé a poner caras y se partían, era la atracción del día. Menos mal que estaban en hora de estudio y no había profe. Me despido con la mano y todos saludaron, fue una experiencia genial. Ahora entiendo a los payasos, hacer reír a los niños es la mejor profesión del mundo.
Los niños del colegio de la Pagoda Wat Toul. El futuro de Camboya. Foto del autor.
Pagoda Wat Toul. Nom Pen. Foto del autor.
Una de las 4 entradas de la pagoda Wat Toul. Nom Pen. Foto del autor.

Ahora me acerco al Mercado Ruso. Es el típico mercado donde los turistas van a compran los souvenirs. El siguiente monumento a contemplar es la pagoda Wat Moha Montrei (pagoda del Gran Ministro en español). Impresionan las monumentales tumbas que la rodean. Fue construida en 1970, de 1975 a 1979 los Jemeres Rojos la utilizaron como almacén de arroz y maíz. Su torre mide 35 metros de altura. 

Tumbas en la pagoda de Wat Moha Montrei en Nom Pen. Foto del autor.


Tumbas en la pagoda Wat Moha Montrei en Nom Pen. Camboya. Foto del autor.




Tumba en la pagoda de Wat Moha Montrei. Nom Pen.
Camboya. Foto del autor. 

A las 12:50 ya estaba de vuelta en el hotel, me pego una duchita reparadora. La pateada de la mañana con un sol de justicia me había dejado empapado en sudor, y eso que intentaba ir siempre por la sombra. Increíble la "solanera" de este santo país en pleno octubre ¡¡¡como será aquí el verano!!!
Pagoda Wat Moha Montrei. Nom Pen. Foto del autor.

A las 14:00 bajo a comer en la misma calle 111 donde tengo el hotel. Entro en el restaurante Mama. Comida camboyana, internacional y barata. Yo comí cerdo y pollo con champiñones y arroz. Nota, un 6,8.



Comiendo en el restaurante Mama de la calle 111 de Nom Pen. Camboya.
Foto del autor.

 

Hablando de gastronomía camboyana, el plato típico más popular del país es el Amok o pescado en curry al vapor.

Amok, plato estrella de la cocina camboyana. Nom Pen. Foto del autor.

 Plato tradicional de las cocinas camboyana y tailandesa. Consiste en pescado cubierto con leche de coco espesa y una pasta de hierbas (kroeung). Se hace al vapor o cocido en una copa hecha con hojas de plátano. Es esencial para el plato la adición de hojas de mora de la India y el empleo de jengibre chino.

- MUSEO NACIONAL DE CAMBOYA.

Después de comer me vuelvo a acercar a la zona del Palacio Real. Voy a visitar uno de los museos más bellos en los que he estado nunca. Las fotos le hacen poca justicia, hay que estar en él para sentir la belleza, la serenidad y tranquilidad que emanan de este edificio de estilo jemer. 
El museo alberga la mayor colección en el mundo de arte jemer, incluyendo cerámica, escultura, bronces y objetos etnográficos. La colección del museo incluye 14.000 piezas que abarcan desde tiempos prehistóricos, pasando por el apogeo del Imperio Jemer, que se extendía desde Tailandia hasta Vietnam del sur, hasta finales del S. XIX.
El museo se inauguró en 1920.

Museo Nacional de Historia de
Camboya. Nom Pen. Foto del autor.




Museo Nacional de Historia de Camboya. Nom Pen. Una maravilla. Foto del autor.


 Su edificio bien podría confundirse con un palacio más del complejo real, ya que se encuentra a su lado. Sus techos puntiagudos de ladrillo rojo llaman la atención. El complejo museístico fue construido con materiales tradicionales, cuya principal característica son sus tejados curvos coronados con nagas (serpiente de la mitología hindú).  Fue inaugurado por los franceses en 1920.

Frente a la puerta principal del Museo Nacional de Camboya.
Nom Pen.


Apogeo del Imperio Jemer en los S. XII y XIII. Museo de Historia. Nom Pen.
Foto del autor.

El ejército jemer en marcha. Friso de piedra en el Museo Nacional de Camboya.
Nom Pen. Foto del autor.

Coronas y collares de los monarcas del Imperio Jemer.
Museo Nacional de Camboya. Nom Pen. Foto del autor.


Además de los tesoros en él expuestos, el jardín interior es otra maravilla. De los más bellos que he visto en mi vida, y todo para nosotros, ya que éramos una docena de turistas escasos los que visitábamos el museo en esos momentos. En el centro del jardín un Buda sentado bajo techo preside el mágico lugar. Las fotos que sacas son de postal. Es un lugar de visita obligada en la capital. Su entrada cuesta 5 dólares.

El jardín central del Museo de Historia de Camboya en Nom Pen es un tesoro más del museo. Foto del autor.
La paz y serenidad que se respira en el jardín es indescriptible. Museo de Historia de Camboya. Nom Pen.
Foto del autor.

Jardín del Museo de Historia de Camboya. Nom Pen.
Foto del autor.


- PALACIO REAL.

A las 17:20 salgo del museo y me acerco a las puertas del Palacio Real. Normalmente se puede visitar, pero por motivos de seguridad, ante el funeral de estado que se celebraba dentro estaba prohibida la entrada. Delegaciones de todos los países asiáticos y muchas venidas del resto del mundo acudirían hoy a las exequias.

Puerta principal del Palacio Real con parte de las coronas fúnebres que van llegando
por el fallecimiento del padre del monarca de Camboya. Nom Pen. Foto del autor.


Saco muchas fotos del ambiente: guardia real, monjes budistas, devotos ciudadanos camboyanos que lloran delante de la inmensa foto del difunto que preside la entrada al Palacio, ancianas rapándose el pelo al cero, estudiantes orando...

Mujeres vestidas de blanco (el color del luto para los budistas) oran frente al Palacio Real.
Nom Pen. Camboya. Foto del autor.

Camboyanos de luto frente al Palacio Real de Nom Pen. Foto del autor.



Camboyanos de luto (allí el blanco es el color del luto) llorando la muerte del padre
del rey de Camboya frente al Palacio Real. Nom Pen. Foto del autor.



Camboyanos mostrando su dolor por la muerte de Sihanouk. Palacio Real. Nom Pen. Foto del autor.
Exterior del Palacio Real durante los funerales de Sihanouk. Nom Pen. Foto del autor.

El padre del rey, el anciano Norodon Sihanouk, murió a los 89 años enfermo de cáncer de próstata, hipertensión y diabetes.

Ciudadanos camboyanos orando ante el Palacio Real. Nom Pen. Foto del autor.



Parque frente a la entrada del Palacio Real. Nom Pen. Foto del autor.

Frente al Palacio Real de Nom Pen. Camboya. Foto del autor.


- WAT PHON. LA MADRE DE LAS PAGODAS DE NOM PEN.

Ya de noche visito la pagoda Wat Phon, el templo más famoso de la ciudad, también llamado la Montaña Pagoda. Es un templo budista construido en 1373, que con sus 27 metros de altura lo convierten en la construcción religiosa más alta de la ciudad. En el parque que hay en su base reina una cobra iluminada que es una maravilla. La subida hasta lo alto de la pagoda cuesta lo suyo pero merece la pena. La serpiente representa a la cobra Mucalinda protectora de Buda
Cuenta la leyenda que un día el Buda, antes de ser Buda, se sentó a meditar. En eso estaba cuando una tormenta comenzó a descargar lluvia con fuerza. Mucalinda al ver que este hombre noble y compasivo se empaparía, fue hasta él y lo cubrió con su inmensa cabeza para protegerlo.

 
Pagoda Wat Phon. Espectacular vista nocturna. Nom Pen. Camboya. Foto del autor.


Esta leyenda representa la gran paz interior que el Buda era capaz de transmitir, incluso a los animales más temidos y respetados. El Buda enseñaba que los animales son nuestros amigos y si uno los trata bien, todos podemos convivir en paz. Camboya esta llena de estatuas y monumentos de la cobra Mucalinda, a la que representan con 7 cabezas.

Las escaleras que nos llevaran a lo alto de la pagoda Wat Phon. Nom Pen. Camboya.
Foto del autor.

En lo alto de la pagoda Wat Phon. Nom Pen. Camboya. Foto del autor.

En lo alto de la pequeña pagoda de Wat Phon. La más antigua conservada en Nom Pen.
Camboya. Foto del autor.



La cobra Mucalinda iluminada en el parque a los pies de la pagoda Wat Phon. Nom Pen. Foto del autor.

Desde allí cogí un tuc-tuc que me dejó en un super donde compré la cena y el desayuno del día siguiente.
Mañana a las 07:00 saldrá el mini-bus que me llevará a la estación de autobuses desde la que partiré a Siem Reap en busca de los maravillosos templo de Angkor Bat.

Próximo post: 2.21- CAMINO A LOS TEMPLOS DE ANGKOR BAT.


   

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