sábado, 11 de enero de 2014

2.16 - 2º día por el delta del Mekong. Mercados flotantes de Can Tho.

17 de octubre, miércoles.
Can Tho. Vietnam.

Hoy me levanto a las 6 de la mañana, había que estar a las 7 en la puerta del hotel porque me pasaban a buscar en una furgoneta. Nuestro transporte recorría varios hoteles recogiendo a los turistas que íbamos a la excursión. Hoy Can Tho es otra, el agua que inundaba sus calles anoche ha desaparecido. Esta claro que el Mekong aprieta pero no ahoga...al menos en esta ocasión. Algunos de los compañeros de tour ya los conocía desde la salida de Saigón. Me llamó la atención un padre de mas de 60 años y su hijo treintañero, australianos, que no dejaban de sacar fotos a todo lo que veían. Seguirán conmigo hasta la capital de Camboya.
La "furgo" nos llevó a un embarcadero, allí subimos a un barco y visitamos el mercado flotante de verduras de Cai Rang. Uno de los más populares de todo el delta.

La casas de los habitantes del delta del Mekong en Can Tho. Vietnam. Foto del autor.

Las canoas y barcas que navegan por los canales del Mekong, son auténticas reliquias
artesanales con más años, seguramente, que sus dueños. Can Tho. Vietnam. Foto del autor.



Navegando hacia el mercado flotante de verduras de Cai Rang. Can Tho. Delta del Mekong.
Vietnam. Foto del autor. 

Mercado flotante de verduras de Cai Rang en la provincia de Can Tho. Cada barcaza
señala la mercancía de su bodega alzando la fruta que venden en una pértiga. Así los
compradores saben lo que vende cada una. Vietnam. Foto del autor.




Navegando hacía el mercado flotante de Cai Rang. Casas de Can Tho en la ribera del Mekong.
Foto del autor.


Mercado flotante de verduras de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong. Foto del autor.

 Pese a no ser el más grande es el que más actividad comercial registra. Es impresionante contemplar los cientos de pequeños botes, barcos, embarcaciones de todas clases e incluso canoas llenas hasta los topes de frutas, vegetales, arroz, toda clase de comestibles, ropa e incluso maquillaje.
A la hora a la que llegamos ya había poca gente. La mayor parte de las embarcaciones que quedaban eran grandes barcazas que vendían su mercancía al por mayor o por unidades en el caso de los barcos cargados de turistas, que bajábamos y subíamos por el río.


Tele-café en el mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong. Foto del autor.

Mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Mekong. Foto del autor.

Las barcazas llevaban dos largas pértigas, una a proa y otra a popa en las que colgaban el producto que vendían: piñas, calabazas, plátanos...todo lo imaginable. Yo compre una piña entera. Me invitaron a pasar a la bodega de la barcaza que estaba literalmente llena hasta la mitad de piñas. Era un mar de piñas sobre lo que estaba sentada la vendedora. Me dejo elegir la que quisiera y me dijo que se la tirara, no me imaginaba caminando sobre tanta fruta.  Ella la cogió al vuelo y con un enorme machete de jungla la corto en unos segundos en forma de gajos ante mis atónitos ojos. La ensarto en un palito de madera y me la dio con una sonrisa. Bruce Lee no lo hubiera hecho ni más rápido ni mejor ¿Cuántas miles habría cortado en su vida?

La barcaza de las piñas, señala su cargamento llevando una de sus frutas como de un
estandarte se tratara. Mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong.
Vietnam. Foto del autor.




Barcaza llena de piñas, mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong. Foto del autor.
Mi piña cortada, mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong.
Foto del autor. 

 Nunca he probado una piña mejor, no quedó nada de ella.
En nuestro barco iba el hijo del hombre que llevaba el timón, se llama Kam y tendrá unos 5 años. Bajó con nosotros en un pequeño embarcadero para enseñarnos uno de los mercados que había pegado al río. Los puestos más cercanos a la ribera estaban llenos de toda clase de pescados. A medida que te internabas por las calles, los puestecillos variaban en sus productos, podías encontrar cualquier cosa. 
El peque iba todo orgulloso delante de los extranjeros mostrándonos todas las maravillas de su pueblo.
Era muy gracioso, tras 20 minutos caminando no quisimos alejarnos demasiado del embarcadero y volvimos. El pequeño Kam volvió a ponerse a la cabeza de la expedición y nos guio de vuelta al barco de su padre, todo un guía explorador liderando a sus asombrados turistas.

Tras un duro día de mercado flotante, nada como echarse una siestecita mecido
por el río Mekong. Can Tho. Vietnam. Foto del autor.



La vida de miles de familias que ven pasar sus existencias en estas frágiles embarcaciones,
no ha cambiado en siglos. Can Tho. Delta del Mekong. Vietnam. Foto del autor.




Esperando turno en la gasolinera flotante, mercado flotante de Cai Rang. Can Tho. Río Mekong.
Foto del autor.
Los motores-timón que llevan la mayor parte de las barcazas del Mekong son prácticamente
artesanales. En este caso la familia vive en su barco y cuelga la colada de un costado.
Can Tho. Vietnam. Foto del autor.

Casas con salida al delta del Mekong en Can Tho. Vietnam. Foto del autor.

La vida en el delta del Mekong es como en cualquier otro lugar, su ropa secándose al sol,
sus terrazas mirando al río para tomar el té y charlar con los amigos.
Can Tho. Foto del autor.

Una patrullera del ejército de Vietnam, quiero pensar que está para el desguace pero
conociendo las reliquias que todavía utilizan aquí para todo...puede que siga aún en
servicio. Delta del Mekong. Foto del autor.


Después del mercado flotante y del mercado en tierra, nos llevaron a un estrecho canal que desemboca en el gran río. Querían enseñarnos una fábrica artesanal de los famosos nuddels vietnamitas. Los nuddels son esos fideos alargados y finos que los asiáticos se comen de mil maneras diferentes. Están hechos de una mezcla de harina de arroz y tapioca. En Vietnam especialmente se los toman en su "famosa" sopa Po.
La pasta de los nudels vietnamitas se aplasta con esta máquina casi artesanal. Can Tho.
Delta del Mekong. Vietnam. Foto del autor.

Después de cocer la pasta se deja secar en esteras de palma para luego cortarla en
largas tiras y venderlas. Son los nudels. Can Tho. Delta del Mekong. Foto del autor.




Tortas de harina de arroz y tapioca, los famosos nudels vietnamitas antes de ser cortados. Can Tho.
Río Mekong. Foto del autor.

Son las nueve y media de la mañana y estamos sentados en un pequeño bar al lado de la fábrica de fideos (la "fábrica", son unas cabañas y un amplio patio donde dejan secar las tortas que luego cortaran en forma de espaguetis). Estamos en una pequeña terraza de bambú con 3 o 4 mesas de madera y unos pequeños taburetes. Dicha terraza se sostiene con pilotes de madera sobre el canal, una delicia. 
Vemos como Kam da de comer a un conejito enjaulado. Le da unas hierbas y el animal mueve compulsivamente el bigote mientras se las zampa. Por el camino de tierra que sigue paralelo al canal y que está bordeado de palmeras, un campesino se aleja en su motocicleta...la escena es muy relajante.


Uno de los miles de canales y brazos de agua que alimentan el Mekong. Can Tho. Foto del autor.
El pequeño Kam con sus mascotas. Can Tho. Río Mekong. Foto del autor.

 La paz y la serenidad cortan la respiración ante una belleza tan sencilla y natural. La sonrisa de un niño con su mascota, el canal entre la exuberante vegetación del país, la amabilidad de sus gentes...hay que vivirlo.
Tras los minutos de serena paz oriental, llega el capitán del barco y papá de Kam. Hay que volver al hotel señores. Llegamos a las 11 de la mañana y nos dicen que tenemos un par de horas para comer. Nos fuimos a un italiano, ya tenemos sobredosis de nuddels y sopa Po para el resto de nuestra vida.


"Aparcando" a la puerta de casa, cerca de Can Tho. Río Mekong. Foto del autor.

A las 12:30 ya estábamos saliendo en una furgoneta hacía Chau Doc. Son 2 horas y 45 minutos ininterrumpidos de casas y gentes viviendo al borde de la carretera. No hay ni un solo resquicio a los lados de vía para una pequeño solar o descampado, es todo humanidad, increíble.
La "furgo" hace una parada en una super cafetería/hostal/gasolinera/,venden souvenirs de todo tipo y los del lugar nos miran como si acabáramos de aterrizar en un platillo volante. Se supone que los vietnamitas del sur están más acostumbrados a los occidentales que los del norte, pero estos parece que no.

El exótico y exuberante paisaje de los canales del Mekong camino a Chau Doc. Vietnam.
Foto del autor.




En ruta hacía Chau Doc, típica casa del Mekong. Foto del autor.
En ruta hacía Chau Doc, red lista para la pesca. Mekong. Foto del autor.

15:00 h, ya en el hotel en Chau Doc, ciudad de 110.000 habitantes que hace frontera con Camboya. La actividad comercial de esta bulliciosa urbe se desarrolla en torno al agua. Muchos de sus habitantes viven no sólo a orillas del río en casas sobre pilotes, sino sobre él en casas flotantes. Durante siglos Chau Doc ha permanecido bajo el dominio funan, cham, jemer y vietnamita, por lo que esta ciudad presenta la mayor diversidad étnica y religiosa de la región. Estamos en el hotel Vinh Puoc en la calle Quang Trung y tenemos la habitación más grande hasta ahora de todo el viaje con aire acondicionado, tele, ducha caliente pero sin nevera. A las 5 de la tarde salimos a la ciudad en busca del mercado. Enseguida lo encontramos, más de lo mismo. Mucho ambiente, muchas sonrisas cuando nos ven pasar, sobre todo de gente joven, y un montón de puestos que venden todo lo imaginable.

Mercado de Chau Doc. Muy cerca de la frontera con Camboya. Vietnam.
Foto del autor.




Escena cotidiana en el mercado de Chau Doc. Mekong. Foto del autor.

 
Paseando por Chau Doc. Delta del Mekong. Vietnam. Foto del autor.

Miro en la guía y ceno en un restaurante medio decente que recomiendan. Son ya las 20:30 de la tarde y ya es noche cerrada. No hay nadie por la calle y me vuelvo al hotel, soy un trasnochador. Mañana me levantaré a las 6 para despedirme de Vietnam y continuar mi escapada por Camboya.

Próximo post: 2.17- REMONTANDO EL MEKONG. DESTINO CAMBOYA.

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