jueves, 15 de septiembre de 2022

21.2- LA ALHAMBRA (II). UN SUEÑO DE LAS MIL Y UNA NOCHES HECHO EN PIEDRA.

 20 de Agosto de 2.022. Sábado.

Las Palmas de Gran Canaria.


En el anterior artículo os mostramos la parte más importante de La Alhambra, los Palacios Nazaríes, en este, vamos a centrarnos en el resto del complejo: la Medina, los Jardines del Generalife y la Alcazaba.

Antes de continuar vamos a recordar un poco la historia de este espectacular monumento.

Desde la calle Real de La Alhambra podemos contemplar al fondo el barrio del Albaicín.
A nuestra izquierda y en sucesión: la Torre de Baltasar de la Cruz, la Torre de Los Siete
Suelos y la Torre del Capitán. Foto del autor.

Pero antes de recordar un poco su historia no podemos olvidarnos del elemento imprescindible que logró que La Alhambra se convirtiera en lo que fue y en pleno S. XXI aún podemos contemplar en este espectacular monumento arquitectónico; el agua.

La Acequia Real era un sofisticado sistema hidráulico que permitía la presencia constante de este elemento básico para la vida en la ciudad palatina. El agua llegaba hasta la colina de la Sabica gracias a un inteligente diseño que captaba el agua en el río Darro. Esta obra de ingeniería permitía su distribución por todo el complejo apoyado en una red secundaria de acequias menores que, ayudada por norias y depósitos hicieron posible la transformación de este lugar en un rico y habitable vergel.

El Vergel de huertas que florecen gracias a la Acequia Real vista desde los Jardines
del Generalife
. La Alhambra. Foto del autor.



- UN POCO DE HISTORIA DE LA ALHAMBRA.

Concebida como estructura militar sobre la estratégica colina de la Sabica, la Alhambra pasa a ser residencia real y sede de la corte de Granada a mediados del S. XIII. Es en este siglo cuando se establece el reino nazarí y se inicia la construcción del primer palacio por el rey fundador Mohamed ibn Yusuf ben Nasr, más conocido como Alhamar.

A lo largo de los siglos XIII, XIV y XV, la fortaleza se convierte en una ciudadela de altas murallas y torres defensivas. El complejo alberga dos zonas principales; la zona militar o Alcazaba, que era el cuartel de la guardia real, y la Medina o ciudad palatina, donde se encuentran los célebres Palacios Nazaríes (que visitamos en el artículo anterior) y las casas de nobles y plebeyos que habitaron allí. El Palacio de Carlos V (construido tras la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492), también está en la medina.

Patio de Los Arrayanes. Palacio de Comares. Palacios Nazaríes. Foto del autor.

Un rincón del magnífico Salón de Embajadores. Palacios Nazaríes.
La Alhambra. Foto del autor.


El conjunto monumental cuenta también con un palacio independiente frente a La Alhambra, rodeado de huertas y jardines, solaz de reyes granadinos, el Generalife.

El nombre Alhambra tiene sus orígenes en una palabra árabe que significa "castillo rojo o bermellón", debido al tono de color de las torres y muros que rodean la colina de La Sabica, que bajo la luz de las estrellas es de color plateado, pero bajo la luz del sol adquiere un tono dorado. Aunque existe una explicación más poética, narrada por los cronistas musulmanes que hablan de la construcción de la Alhambra "bajo la luz de las antorchas". Creada originalmente con propósitos militares, la Alhambra era una alcazaba (fortín), un alcázar (palacio) y una pequeña medina (ciudad) todo al mismo tiempo. Este triple carácter nos ayuda a comprender las numerosas características de éste monumento.

Los Jardines del Generalife. Una joya natural echa por la mano del
hombre. La Alhambra. Foto del autor.


No existe ninguna referencia de La Alhambra como residencia de reyes hasta el S. XIII, aunque la fortificación existe desde el S. IX. Los primeros reyes de Granada, los Ziritas, tenían sus castillos y palacios en las colinas del Albaicín, y nada queda de ellos. Los monarcas ziríes fueron con toda probabilidad los emires que construyeron La Alhambra, comenzando en 1238.

El fundador de la dinastía, Muhamad al Ahmar, comenzó con la restauración del antiguo fortín. Su trabajo fue completado por su hijo Muhamad II, cuyos sucesores inmediatos continuaron con las reparaciones. La construcción de los palacios (llamado Casa Real Vieja) data del S. XIV, y es la obra de dos grandes reyes: Yusuf I y Muhamad V. Al primero se le adjudica, entre otros, el Cuarto de Comares, la Puerta de La Justicia, Los Baños y algunas torres. Su hijo, Muhamad V, completó el embellecimiento de los palacios con el Patio de los Leones, además de otras estancias y fortificaciones.

Patio de Los Leones. Palacios Nazaríes. La Alhambra. Foto del autor.


La Alhambra se convirtió en una corte cristiana en 1492 cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada. Más tarde, se construyeron varias estructuras para albergar a nobles, cuarteles militares, una iglesia y un monasterio franciscano.



- EL PALACIO DE CARLOS V Y ALREDEDORES.

El origen de este palacio reside en la necesidad de alojamiento para el emperador Carlos V y su corte en el período estival. Hasta entonces, el llamado "palacio de verano" se encontraba en la Alcazaba de La Alhambra pero no cubría las necesidades del monarca.

El arquitecto encargado fue el toledano y también pintor Pedro Machuca, un enamorado del Renacimiento que se formó en Italia con el gran Miguel Ángel. La construcción comenzó en 1527 y finalizó en 1957. La construcción pasó por varias fases: falta de fondos, sublevaciones que pararon obras e incluso el derrumbamiento de los techos por el abandono.

El palacio es cuadrado con un patio circular en el centro, único en España y la obra más destacada del Renacimiento en nuestro país por su grandeza y su suntuosidad. Su amplio círculo, de 30 metros de diámetro, ocupa el centro del edificio y le rodea un ancho pórtico con 32 columnas dóricas. Entre las columnas se abren arcos, hornacinas y puertas que comunican con las diversas dependencias del palacio.

Puerta principal del Palacio de Carlos V. La Alhambra. Foto del autor.

Interior del Palacio de Carlos V con un escenario para los conciertos y espectáculos
que se desarrollan en su interior. La Alhambra. Foto del autor.


Muy cerca del Palacio de Carlos V, en la muralla sur de la fortaleza, nos encontramos con La Torre de la Justicia, es uno de los principales accesos a la Alhambra. Según reza la inscripción en su arco fue construido por Yusuf I (1333-1353). La fachada presenta un gran arco en herradura con recuadro de ladrillo y dintel abovedado y una mano grabada en el hueco considerado un amuleto para el mal de ojo.

La puerta de salida también tiene un arco de herradura. Antes de salir de la torre, en un hueco para la guardia hay un retablo que reza: "Los muy altos cathólicos y muy poderosos señores don fernando y doña ysabel rey y reyna de nuestros señores, conquistaron por fuerza darmas este reino y cibdad de granada, la qual después de auer tennido sus altezas en persona sitiada mucho tienpo el rey moro muley hazen les entregó con su alhanbra y otras fuerzas a dos días de enero de mil y CCCCXCII años. este mismo día sus al. pusieron en ella por alcayde y capitán a don yñigo lopez de mendoza conde de tendilla su vasallo, al qual partiendo sus al. de aquí dexaron en la dicha con quinyentos cavalleros e mil peones e a los moros mandaron sus al. quedar en sus casas en la cibdad e sus alcarias como primer estavan. este dicho conde por mandamyento de sus al. hizo hazer este algibe."      


       

- LA MEDINA.

La arteria viaria principal de la Medina o ciudadela de La Alhambra desde tiempos medievales es la Calle Real y aún sigue cumpliendo con su función. No obstante a la altura del Parador de Turismo (convento de San Francisco) se borra su antiguo recorrido perdiéndose su rastro.

Por esta avenida de la zona alta de La Alhambra encontraremos el parque arqueológico del Palacio de los Abencerrajes, nombre castellano que se les dio a la familia de los Banu Sarray, familia noble durante la dinastía nazarí. En la zona principal del palacio se disponía una alberca paralela a la muralla en un patio central presidido por un pabellón con tres salas que antecedía a la sala principal tripartita emplazada en el interior de la torre. Estas soluciones arquitectónicas se repitieron posteriormente en la Sala de los Abencerrajes y en el Palacio de Los Leones.

Descendiendo por la Calle Real se pasa junto al Palacio de Carlos V viendo al fondo la Puerta del Vino y desde allí la entrada a La Alcazaba.

La ciudadela contaba con varios baños públicos, hornos, talleres, silos y cisternas, y como no, la casa de los altos funcionarios, de los empleados y de los sirvientes de la corte.

A consecuencia de la Guerra de la Independencia contra los franceses, los edificios quedaron en ruinas, y parte de la muralla y sus torres tuvieron que ser reconstruidas casi por entero. Podremos ver los cimientos de las construcciones, así como la muralla desde el interior, con los pasos de ronda, almenas y merlones y una gran vista del Generalife desde la parte este.

Jardines del Partal. Saliendo de los Palacios Nazaríes.
La Alhambra. Foto del autor.


Al salir de los Palacios Nazaríes, nos encontramos en los Jardines del Partal, con la famosa Torre de Las Damas y el enorme estanque que hasta hace poco estuvo guardado por dos majestuosos leones de piedra, que hoy se encuentran en el museo de la Alhambra. Estos jardines se extienden desde la salida de los Palacios Nazaríes en la torre de La Rauda a hasta la explanada de la Torre de Las Damas. Aquí se encontraban los jardines que rodeaban los palacios reales. Durante época árabe albergó numerosos edificios de magnates que vivían en torno al palacio real.

Torre de Las Damas, antigua torre de entrada al Palacio de Los Leones. Jardines del Partal.
Foto del autor.

Jardines del Partal, al fondo la Torre de Las Damas. Alhambra. Foto del autor.

Vista de El Albaicín desde la Torre
de Las Damas
. La Alhambra.
Foto del autor.


Jardines del Partal. La Alhambra.
Foto del autor.














Jardines del Partal, se aprecia la Torre de Los Abencerrajes en el complejo de los
Palacios Nazaríes. La Alhambra. Foto del autor.


El más importante de todos los edificios donde residían los nobles que estaban próximos a la familia real es la Torre de Las Damas. En principio fue llamada Torre del Partal por sus cinco arcos y está formada por el pórtico, una sala cuadrada y una escalera que sube a un torre-mirador, de construcción posterior desde donde se observa el valle del río Darro. A la izquierda de la torre se encuentran tres pequeñas casas árabes, de construcción posterior a la torre. En una de ellas se encontraron unas pinturas que, aunque deterioradas e incompletas, son las únicas de este tipo en la España musulmana del S. XIV. Representan escenas de cacerías, animales fantásticos, hombres y mujeres con músicos y cantores y la llegada a un campamento de una expedición guerrera.

Torre de Las Damas y sus vistas sobre el el valle del Darro y
el Albaicín. La Alhambra. Foto del autor.

Vista del valle del río Darro y del paseo de Los Tristes en el Albaicín desde la
Torre de Las Damas. La Alhambra. Foto del autor.


En esta zona de los Jardines del Partal encontraremos más torres: Torre del Mirhab, Torre de La Cautiva y Torre de Las infantas.

En este recinto, cerca del estanque, están los restos del Palacio de Yusuf III, que quiso evocar claramente a su predecesor que levantó la torre de Comares, y que antes de la ruina fue residencia del gobernador de la Alhambra, el marqués de Mondéjar.

Algo más arriba está el Parador de San Francisco, edificado en el S. XVI sobre un palacete musulmán y antes convento de la orden. El palacio era de la época de Yusuf V y anterior a él, el de Yusuf III.

De aquí vamos a ver la Alcazaba y sus torres.


- LA ALCAZABA Y SUS TORRES.

La Alcazaba es el recinto militar fortificado que protege a La Alhambra. Las primeras construcciones árabes datan de época califal, posiblemente se levantó sobre los cimientos de una fortificación romana. 

En el S. XI los ziríes amplían el recinto, al convertirse Granada en la capital de uno de los reinos de taifas más poderosos de la península.

Las principales construcciones defensivas de la Alcazaba son de época nazarí, entre los siglos XIII y XV, en el recinto se encuentran también algunos añadidos cristianos, como la redonda Torre del Cubo.

La Torre del Cubo es la primera que pisamos, desde ella subimos por la zona norte a la Torre de Las Armas, llamada así ya por los árabes. Se sitúa en la muralla norte y por ella se comunicaba la Alhambra con la ciudad a través del barrio de La Almanzora. La entrada a la torre presenta un arco de herradura de ladrillo y piedra, en su interior una nave dividida por arcos presenta asientos para la guardia.

Ya nos encontramos en La Alcazaba. Accedemos entre los lienzos de una
impresionante muralla, la primera torre desde la que observaremos
prácticamente toda la Alhambra, es la de El Cubo. Foto del autor.

Impresionantes las vistas hacia el occidente desde la torre de El Cubo.
Vemos parte del barrio de El Albaicín a la derecha, Granada al fondo y a la izquierda
de la foto la Torre de la Vela que visitaremos en nuestra ruta por la Alcazaba de La
Alhambra. Foto del autor.

Más vistas desde la Torre de El Cubo en la Alcazaba, en esta ocasión hacia el este,
apreciamos como continua la muralla hasta la Torre de Comares donde se halla
el Salón de Embajadores. A nuestros pies el barrio de El Albaicín. Foto del autor.

Vista de Granada desde la Torre de Las Armas. A la derecha de la imagen la impresionante
Torre de La Vela. La Alcazaba de La Alhambra. Foto del autor.

Vista desde la Torre de Las Armas hacia el este, vemos la Torre del Cubo y el barrio
de El Albaicín. Alcazaba de La Alhambra. Foto del autor.


La Alcazaba junto a las Torres Bermejas son la parte más antigua de La Alhambra. La primera noticia que tenemos de su existencia datan del S. IX, se cree que fue construida por Sawwar ben Hamdun durante la lucha entre árabes y muladíes.

El conjunto actual se lo debemos a Muhammad I, que amuralló el anterior castillo, levanto defensas, tres nuevas torres (la Quebrada, la del Homenaje y la de la Vela) con lo que convirtió la Alcazaba en una autentica fortaleza. Tras esto se convirtió en residencia real, función que conservaría durante el reinado de su hijo Mohamed II hasta que los palacios fueron terminados. A partir de entonces quedó como fortaleza puramente militar.

Dentro de la Alcazaba, subiremos a la más grande de sus torres, la Torre de La Vela. Mide 16 metros de lado y 26,80 de alto. La base es maciza y tiene cuatro pisos con arcos apoyados en pilares. La ubicación actual de la campana data de 1840.

La campana es la gran protagonista de esta torre, además de sus vistas. Antiguamente su toque servía a los agricultores de la Vega para regar sus campos. Comenzaba a sonar de 8 a 9:30 de la noche, y seguía sonando a distintos intervalos y toques hasta las 3 o 4 de la madrugada. También servía para avisar a los granadinos en caso de peligro. Hoy en día, cada 2 de enero se toca de nuevo la campana en conmemoración de la Toma de Granada por los Reyes Católicos.

El paisaje que podemos observar desde lo alto es simplemente espectacular, no podemos dejar de subir. Es un imprescindible de la Alhambra. Tendremos a nuestros pies toda la ciudad de Granada, Sierra Nevada, la vega y los pueblos de los alrededores.

La vista más impresionante sobre la ciudad de Granada la tenemos desde la Torre de La Vela.
Alcazaba de La Alhambra. Foto del autor.

Vista hacia el este desde la Torre de La Vela. Impresionante la vista en primer término
de la Torre de Las Armas y al fondo la del Cubo. Y el eterno Albaicín a la izquierda.
Alcazaba de La Alhambra. Foto del autor.

Otra de las vistas inolvidables. Vista hacia el sur desde la Torre de La Vela.
Podemos ver Granada y al fondo Sierra Nevada. Impresionante. 
Alcazaba de La Alhambra. Foto del autor.

Los cuarteles de la Guardia Real Nazarí en La Alcazaba vistos desde la Torre de La Vela.
Plaza de las Armas. La Alhambra. Foto del autor.

La Plaza de las Armas constituía la entrada original a la Alcazaba, estaba compuesta por un conjunto de construcciones en las que se realizaban distintos servicios para los habitantes de la fortaleza, que eran básicamente la Guardia Real y sus familias. A la derecha existe un aljibe de dos naves, que debía ser una cisterna para el agua de lluvia, pero que a partir del S. XVII empezó a recibir agua de la acequia de la Alhambra. 

En el centro de la plaza y parte del muro encontramos los cimientos de varias casas árabes, donde vivía la población civil encargada de cubrir las necesidades de los dignatarios y militares que allí se encontraban. También podemos encontrar una gran mazmorra, casi al pie de la Torre Quebrada.

Posteriormente con la llegada de los cristianos se realizaron grandes reparaciones, durante varios períodos en los siglos posteriores tuvo funciones de prisión incluso durante la invasión francesa del S.XIX.

Desde la plaza del Palacio de Carlos V pasamos a la Alcazaba por la Puerta del Vino, está es una de las construcciones más antiguas de la Alhambra (1302). Hoy se encuentra aislada dentro de la Plaza de los Aljibes aunque posiblemente formaba parte de un conjunto de construcciones que cerraba la citada plaza. Esta puerta era interior, por eso su entrada es directa y no en recodo a modo defensivo. Comunicaba la Alcazaba con la Medina y aún conserva los bancos que utilizaban los guardias que controlaban el acceso. Por aquí pasaba el vino que se iba a consumir en la corte (eran musulmanes pero con buen gusto) de ahí su nombre.

Puerta del Vino viniendo de La Alcazaba hacia el Palacio de 
Carlos V. La Alhambra. Foto del autor.


La Plaza de los Aljibes, su nombre proviene de unos aljibes que construyó el Conde de Tendilla en 1494 en el barranco que separa la Alcazaba y los palacios. Al soterrarlos junto a las calles y plazas circundantes se convirtió en la actual plaza que separa las defensas de la Alcazaba de la Puerta del Vino, los Palacios Árabes y el Palacio de Carlos V.

Plaza de Los Aljibes vista desde la Torre del Cubo en La Alcazaba. La Alhambra.
Foto del autor.

 
Jardines de los Adarves, un precioso pasillo verde tras salir de la Alcazaba.
La Alhambra. Foto del autor.

Tras salir de la Alcazaba por la poterna sur llegamos a los Jardines de los Adarves, llamados así por estar situados en el adarve bajo la fortaleza y es uno de los lugares desde donde contemplar uno de los más bellos paisajes de la ciudad. En el extremo occidental hay un mirador desde donde arranca la muralla que se une a las Torres Bermejas, muralla donde se han colocado los famosos versos del poeta Francisco de Icaza que dicen: "dale limosna mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada".


- JARDINES DEL GENERALIFE.

Los jardines eran la casa de recreo de los sultanes de Granada, rodeado de huertos y jardines, estos últimos de reciente creación, junto con el anfiteatro a la entrada, que acoge cada año algunos de los espectáculos del Festival de Música y Danza.

Jardines del Generalife. Foto del autor.
Jardines del Generalife. Foto del autor.




Los maravillosos Jardines del Generalife. La Alhambra.
Foto del autor.

Las fuentes y surtidores de los Jardines del Generalife son una poesía de agua, flora y
armonía. Muy recomendable sentarnos en sus bancos de piedra disfrutando de
esa armonía. Pocos lugares tan inspiradores. La Alhambra.
Foto del autor.


El nombre, de dudosa procedencia, parece provenir del árabe, Yanat al Arif o Jardín del Arquitecto, en un claro simbolismo poético-religioso que alude a Dios, como arquitecto creador del Universo.

Vista de la fortaleza de La Alhambra desde los jardines nuevos del Generalife.
Los huertos separan las murallas de los jardines. Foto del autor.

La Alhambra desde los Jardines del Generalife. Foto del autor.

La Alhambra desde los Jardines del Generalife. Foto del autor.

Vista de La Alhambra desde los Jardines del Generalife. Foto del autor.


La almunia, era la casa de campo andalusí que solía estar rodeada de jardines y de tierras de cultivo. Para las familias nobles, la almunia era la finca de recreo donde iban a descansar. El Generalife se estructuró en cuatro huertas que se adaptaban al terreno en bancales, una zona residencial y una dehesa que rodeaba la finca. Hoy en día el acceso al Generalife se hace por los jardines nuevos que datan de entre 1931 y 1952. 

En los jardines podemos encontrar el Patio de la Acequia, su eje mayor se encuentra atravesado por la Acequia Real, los universalmente conocidos surtidores cruzados, en los que se han inspirado fuentes de todo el mundo, fueron instalados en el S. XIX. El Patio de la Acequia estaba pensado como jardín interior salvo un pequeño mirador situado en el lado occidental, este conserva una rica decoración de yeserías de época del sultán Ismail (1314-1325), lo curioso es que estas fueron superpuestas a otras de época de Muhammad III (1302-1309).

Patio de La Acequia con sus famosos surtidores de agua.
Jardines del Generalife. La Alhambra. Foto del autor.


Es fácil imaginar la vida de los sultanes en el S. XIV viendo
el precioso Patio de La Acequia. Jardines del Generalife.
La Alhambra. Foto del autor.

Entrada a la Sala Regia tras atravesar el Patio de la Acequia. Jardines del Generalife.
La Alhambra. Foto del autor.

Vista del Patio de La Acequia desde la Sala Regia.
Jardines del Generalife. Foto del autor.


Al fondo del Patio de la Acequia y tras un pórtico de cinco arcos, se accede a la Sala Regia decorada con yeserías y con un maravilloso mirador que data del S. XIV. La decoración de esta sala, al igual que la del resto del Generalife es comparativamente más sobria a los Palacios Nazaríes, esto se debe a que el Generalife y sus jardines eran una villa para el descanso y la ausencia de fasto debía ser lo preponderante. 

Las ventanas bajas del mirador son características de la arquitectura nazarí; desde aquí contemplamos el paisaje del entorno de Palacio, con sus huertas, la perspectiva de la colina de la Alhambra y la ciudad baja de Granada al fondo. Podemos imaginarnos los pensamientos del sultán de Granada mientras contemplaba su reino desde este mismo lugar.

Una de las imágenes más icónicas y bellas del monumento granadino: la vista de
La Alhambra desde la Sala Regia del Patio de La Acequia. 
Foto del autor.

Desde la Sala Regia se observa perfectamente el barrio del
Albaicín. Jardines del Generalife. Foto del autor.


Atravesando la Sala Regia se asciende al Patio del Ciprés de la Sultana. La edificación porticada data de 1584, frente a ella contemplamos un intimista patio ajardinado de estilo barroco. En el centro se encuentra una alberca en forma de "U" de época barroca en cuyo centro se dispuso, en el S. XIX, otra más pequeña de la que sobresale una fuentecilla de piedra. El lugar es una maravilla de paz y sosiego.

Patio del Ciprés de la Sultana. Jardines del Generalife. La Alhambra. Foto del autor.

Patio del Ciprés de la Sultana en los jardines del Generalife. Se aprecia el árbol en la
parte izquierda de la fotografía. La Alhambra. Foto del autor.

Patio del Ciprés de la Sultana en los jardines del Generalife. La Alhambra.
Foto del autor.


Todo el conjunto esta rodeado por surtidores que lanzan agua consiguiendo un ambiente de frescor que, ya en 1526, impresionó al embajador de Venecia Andrea Navaggiero en su visita a estos Jardines del Generalife en Granada, para presentar sus credenciales ante el emperador Carlos V.

En este lugar se respiran las leyendas amorosas entre príncipes cristianos y sultanas moras. En lo alto, contemplamos una galería a modo de cenador con planta superior construida entre 1584 y 1586.

Al otro lado, por la Puerta de Los Leones y subiendo una empinada escalera accedemos a los Jardines Altos de Palacio.  

Vistas espectaculares desde los Jardines Altos del Generalife sobre la Alhambra y 
la ciudad de Granada. Foto del autor. 



Desde el Patio del Ciprés de la Sultana no podemos perdernos el subir por la Escalera del Agua, sobre todo en verano, para disfrutar con la sensación de jugar con el agua que corre entre nuestros dedos bajando por el pasamanos de piedra. Este es el último vestigio musulmán de los jardines del Generalife. Por ella, al igual que lo haría el sultán vamos subiendo a través de tres descansillos. Todo ello bajo una bóveda de laureles a cuyos costados, sobre el muro, corren sendos canales de agua, siempre fresca, procedentes de la Acequia Real. La atmósfera es ideal para la relajación y la meditación y seguramente en este lugar el sultán nazarí encontraría sus momentos más íntimos para la reflexión sobre su reino.

La Escalera del Agua de los Jardines del Generalife. La Alhambra.
Foto del autor.


La escalera desemboca en el punto más alto de los jardines. Aquí en el S. XIX se construyó un mirador romántico. El lugar tiene una de las mejoras vistas sobre Granada. 

Pequeño jardín en el Mirador Romántico de los Jardines Altos del Generalife.
La Alhambra. Foto del autor.




Vistas de La Alhambra des de los Jardines Altos del Generalife y más atrás, Granada.
Foto del autor.


Desde el mirador romántico descendemos por una moderna escalera provista de pérgola. Una vez en el jardín inferior accedemos al mirador que avanza sobre el Patio de La Acequia donde encontramos deliciosas vistas panorámicas.

En un extremo de este jardín se encuentra la Puerta de la Mercería o Puerta de los Carneros, por la que se desciende al inicio del Paseo de las Adelfas. El Paseo de Las Adelfas, así llamado por la bella bóveda hecha con esta planta, es el itinerario final del Generalife.

Pasear a la sombra de los grandes árboles del paseo de Gomérez es una auténtica delicia.
Granada. Foto del autor.


Tras salir de La Alhambra bajamos por la cuesta de Gomérez hasta la
Puerta de Las Granadas. Ya nos encontramos en el centro de Granada.
Foto del autor.

 

Desde aquí regresamos al pabellón de acceso a la Alhambra para bajar de nuevo a la ciudad paseando por una avenida peatonal bordeada de grandes árboles que es una maravilla, y además cuesta abajo. Es la cuesta de Gomérez que nos llevará hasta la preciosa puerta de piedra blanca; la Puerta de  Las Granadas y de aquí llegamos a la Plaza Nueva, ya nos encontramos de nuevo en el centro histórico de Granada.

Ha sido la cuarta visita que realizo a La Alhambra, y cada vez es como si fuera la primera. Un lugar que ningún español debería dejar de visitar para sentirse orgulloso de lo que sus antepasados (independientemente de la religión que profesaran) fueron capaces de hacer. Orgullo de Historia de España.

Ojalá una parte de los españoles del S. XXI no se empeñaran en ocultar este legado a nuestros hijos.

Y ahora vamos a descubrir Granada, una ciudad encantadora con muchos rincones por descubrir.

 

-Próximo post: 21.3- GRANADA (I). UNA CIUDAD POR DESCUBRIR.



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