sábado, 17 de enero de 2026

19.2- NAVIDAD EN CANTABRIA 2025-26.

 6 de Enero de 2026. Martes.

Las Palmas de Gran Canaria.


Bienvenidos a vuestro blog de viajes. Ante todo ¡¡¡Feliz año nuevo 2026!!! este es un artículo no convencional, normalmente cada post tiene como protagonista la ciudad o los pueblos o los monumentos que voy a visitar, en este caso todo el protagonismo es compartido entre la Navidad y mi tierra natal, Cantabria.

Como bien indica el título que encabeza este nuevo post voy a llevaros de la mano por alguno de los rincones más populares de la región y por otros menos conocidos, pero que, como veréis, merecen ser considerados uno de ellos, uno de los lugares con la vistas más increíbles de España, Peña Cabarga, y el otro una festividad tan antigua que se pierde en las brumas de la Historia, La Vijanera. En el caso de los más populares, recorreremos la villa medieval por excelencia, Santillana del Mar, pero en esta ocasión rodeados de las luces que nos recuerdan que la Navidad es un momento mágico, también visitaremos el Capricho de Gaudí en la hermosa localidad de Comillas. Y gracias a las fotos de mi hermano Roberto, os contaré la historia de La Vijanera del pueblo cántabro de Silió, una mascarada de invierno que se celebra el primer domingo de cada año. 

El monte Peña Cabarga, ya fue descrito por el historiador romano Plinio el Viejo en el S. I d.C:
"en la zona marítima que baña el Océano hay un altísimo monte que, parece increíble, todo
él es de metal"
. Se refería a la enorme riqueza en mineral de hierro que el monte poseía y
cuyas minas ya eran explotadas por los antigüos cántabros antes de la dominación romana.
A la derecha de la imágen la ría de Solía junto al municipio de Astillero. Dicha ría muere en
la bahía de Santander. Foto del autor desde un avión comercial.


En cuanto a un lugar poco conocido y que considero que es una joya única en España, me refiero al mirador de Peña Cabarga, una atalaya en la cual, desde hace milenios, el hombre observa todo su entorno natural: la bahía de Santander, los Picos de Europa, los montes y valles pasiegos, la desembocadura del río Pas... una maravilla que no debéis dejar de visitar en vuestra Escapada a Cantabria y que os mostraré en el siguiente párrafo.


- PEÑA CABARGA. UN TRONO SOBRE LA BAHÍA DE SANTANDER.

Si habéis tenido la buena idea de pasar vuestras vacaciones navideñas en Cantabria, en este artículo os daré algunas ideas para aprovechar estos días de vacaciones. Además de visitar Santander (artículo 7.5- Santander una ciudad para pasear, publicado en noviembre de 2019), hay varios lugares tan especiales que os encantara visitarlos, ideales además para hacerlo en familia y con niños. Los que aquí os muestro son solo unos pocos, hay cientos de lugares, tan encantadores o más que estos, pero como no cabrían en este artículo, os enseño estos pocos. Comienzo por una maravilla natural que enseñorea como un trono de hierro, y ahora sabréis por qué, la majestuosa bahía de Santander: el monte de Peña Cabarga.

El monumento al Indiano y la Marina de Castilla en lo alto de Peña Cabarga. Cantabria.
Foto del autor.


Empezaremos por el primero, se le conoce oficialmente como el Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla, popularmente conocido como el "pirulí de Peña Cabarga" y está en lo alto de este monte a 569 metros de altura sobre el nivel del mar. La torre mide 46,31 metros de altura y su diseño recuerda a un mástil de navío o a un faro. Está formado por un cilindro hueco por el que va un ascensor. En la parte más alta se encuentra un mirador pero por ahora, está cerrado al público. Se construyó en 1968 y fue concebido como un homenaje a los indianos montañeses que emigraron a América y a la marina cántabra que tantas victorias y riqueza comercial proporcionó a la Corona de Castilla (para saber más de: La Hermandad de las 4 Villas de la Marina de Castilla, leed el artículo: "Santander. Un poco de Historia (I)", publicado en este blog en septiembre de 2019). 

Las vistas desde el mirador de Peña Cabarga sobre la bahía de Santander son espectaculares.
Foto del autor hacia el Norte.

Vistas desde el mirador de Peña Cabarga hacía el sur, se ven los montes que forman los
valles pasiegos. Cantabria. Foto del autor.



En 2025 se llevó a cabo una reforma integral del conjunto arquitectónico del monumento que permitió recuperar su actividad y reforzar su interés turístico, paisajístico y didáctico. Tras la rehabilitación, el anillo inferior de la torre alberga una sala con tecnologías avanzadas destinadas a proporcionar una experiencia inmersiva centrada en la geografía, la historia y la cultura de Cantabria. Y os las voy a mostrar, merecen mucho la pena. Para empezar, entrar en la pagina web www.miradordepenacabarga.com, para reservar día y comprar las entradas, 11 euros adulto y 5,5 euros niños entre 4 y 12 años. Una vez llegado el día y la hora, desde que entremos en el monumento, nos acompañara una guía en todo momento por el interior del mismo. Tras contarnos un poco la historia de la torre, nos enseñaran las vistas tras los cristales del mirador y si tenemos un día con niebla o nubes bajas, hay una pantalla móvil que por un riel junto a la ventana nos proporciona una vista nítida tanto de la zona norte como de la sur. Y tras esto, nos toca ir a volar...




Ante nosotros nos muestran una máquina de realidad virtual, llamado Birdly, que nos permite literalmente, volar como un pájaro sobre los paisajes de Cantabria que nos dan a elegir: la costa de Cuchía, Santander, Liencres, Puente San Miguel, el valle de Liébana, la Ría de Mogro y Santillana del Mar. Yo elegí Santander y os pongo el vídeo que, como yo, os podéis llevar de recuerdo capturando un QR. El vuelo dura dos minutos. En el siguiente vídeo podemos ver las montañas de Liébana.





En el tercer vídeo, volamos sobre la espectacular Costa Quebrada, desde San Juan de la Canal hasta Liencres, viendo al final las dunas de Liencres y el Abra del río Pas. 

Es toda una experiencia, después de volar como un ave sobre la zona de Cantabria que queráis, vamos a retroceder en el tiempo y sentirnos como un indiano. Los indianos cántabros emigraron a América, allí hicieron fortuna y regresaron enriquecidos a su "tierruca" dejando un importante legado arquitectónico en forma de palacios y casonas y otro legado cultural de modernización de la región. Esta riqueza arquitectónica es especialmente notable en la villa de Comillas, como conoceremos en este mismo artículo, y otras localidades que celebran su memoria con fiestas y construcciones emblemáticas como este monumento en el que nos encontramos.

Hay varias opciones a elegir, en este caso
el autor es el adulto. Monumento de los
Indianos. Peña Cabarga. Cantabria.
Fotomatón de los "Indianos", se puede
elegir el personaje, el autor en este caso
elegió a la niña. Monumento de los Indianos.
Peña Cabarga. Cantabria.













Para celebrar a los indianos vamos a sacarnos unas fotos que, gracias a la Inteligencia Artificial y a una máquina tipo fotomatón nos hará protagonistas de una parte muy importante de nuestra historia.

Al lado del fotomatón tenemos otra zona, con unas gafas de realidad virtual que nos permitirá visitar en 360º la cueva rupestre de Cantabria que elijamos: el Castillo, Covalanas o Cullalvera entre otras.

Panel informativo en la sala de exposición que explica la construcción del
monumento y la historia de la Marina de Castilla con sus dos principales
protagonistas, los cántabros Juan de la Cosa y Ramón Bonifaz y
Camargo. Monumento al Indiano. Peña Cabarga. Cantabria. 
Foto del autor. 


La visita se completa con una sala exposición en la entreplanta del mirador que nos muestra la historia del monumento y los acontecimientos desarrollados en la cima de Peña Cabarga a traves de paneles informativos. 

Y tras salir del monumento nada mejor que tomarse algo en la cafetería-restaurante del propio monumento. Su salón-comedor tiene unas cristaleras con las mejores vistas de España, en mi humilde opinión.

Chocolate con encanto en la cafetería del Monumento al Indiano y a la Marina de Castilla en
Peña Cabarga. Cantabria. Foto del autor.

Nada como ir en familia para disfrutar de las vistas sobre la bahía de Santander desde la
cafetería del Monumento al Indiano. Cantabria. Foto del autor.


Vista desde el mirador de Peña Cabarga hacia el este. En la parte izquierda de la foto la flecha
azul marca la ciudad de Santander, la flecha roja marca el monte Buciero en Santoña y frente
a las playas de Laredo. Cantabria. Foto del autor.


Vista hacia el noroeste desde el mirador de Peña Cabarga. En la parte izquierda de la
foto la flecha roja señala los Picos de Europa nevados. Cantabria. Foto del autor.


Vista al oeste desde el mirador de Peña Cabarga. Se ven los Picos de Europa nevados
al fondo. Cantabria. Foto del autor.


Tras disfutar de las vistas de Peña Cabarga nos vamos a comer. Para esta noche tenemos otra visita donde la magia de la Navidad se siente entre piedras centenarias y miles de luces.


- SANTILLANA DEL MAR EN NAVIDAD.

Regresamos a la villa medieval por excelencia de España. No hablaré de su Historia, de sus monumentos y de sus calles empedradas desde hace cientos de años o de sus fachadas con escudos blasonados, por que ya os lo conté todo en los artículos "7.0- Santillana del Mar. La joya de cantabria y 7.1- Paseando por la villa de Santillana del Mar", publicados en julio y agosto de 2015.

El final de la calle Santo Domingo se divide en dos, la de la derecha, la calle de la Carrera, por
la que iniciamos nuestra visita y retornaremos tras visitar la villa por la calle de la izquierda
de la foto, la calle Juan Infante. Santillana del Mar. Cantabria. Foto del autor.


En esta ocasión tan solo quiero llevaros a dar una vuelta por sus mágicas calles en una noche de Navidad cualquiera y así enseñaros que además de los mercadillos navideños hay lugares con mucho encanto en estas fechas.

Pues nos ponemos en marcha hacia la villa, lo ideal es ir por la noche, nosotros nos dejamos caer a eso de las siete de la tarde, ya noche cerrada. Aparcar resultará dificil, si están todos los parkings del pueblo llenos, podéis probar en el parking que hay al final de la avenida del Alcalde Antonio Sandi, es de pago, pero si no queréis pegaros una caminata no hay otra opción.

Pues ya estamos entrando en la calle Santo Domingo, lo primero que nos llama la atención es el "Belén" a tamaño real que tenemos en una esquina. Tras contemplarlo un par de ángeles con trompetas de led nos dan la bienvenida a Santillana del Mar, aquí empieza la magia de la piedra y las luces. 

El Belén a tamaño natural a la entrada de Santillana del Mar.
La luna brilla espectacular. Cantabria. Foto del autor.


Entrada a Santillana del Mar por la calle Santo Domingo. Cantabria. Foto del autor.


Tras llegar al desvío al final de la calle Santo Domingo, tiramos por la calle de la derecha, la calle de la Carrera, haremos una visita circular a la villa y regresaremos por la calle de la izquierda, la calle de Juan Infante.

Bajando por la calle de La Carrera. Santillana del Mar. Cantabria. Foto del autor.


Bajamos por la calle de la Carrera, rodeados de casonas de piedra montañesas con sus blasones, como la torre gótica de Los Velarde del S. XV. Algunas torres son ahora establecimienos hoteleros que conservan su estructura de piedra y madera tal cual desde hace 500 años, como el hotel Altamira, un sueño medieval para alojarse en la villa. Aunque con las comodidades del S. XXI por supuesto.

Estamos en la calle del Cantón. Al fondo ya se aprecia parte de la
Colegiata de Santa Juliana. A la derecha tenemos una casona
con un blasón de piedra espectacular. La Casa de los Hombrones
cuyo nombre viene por los dos grandes soldados que custodian el
escudo. La casa pertenece a la familia Villa cuyo lema era "Un buen
morir es honra de la vida". Cantabria. Foto del autor.


De la calle Cantón pasamos por la calle Río y llegamos a la plaza del Abad Francisco Navarro, conocida popularmente como la "del abrevadero". Efectivamente aquí tenemos un lavadero techado con vigas de madera que lo sostienen donde las mujeres iban a lavar la ropa a mano, de la fuente sale un canal de piedra donde los animales abrevaban.

El abrevadero y la Colegiata de Santa Juliana al fondo. Santillana del Mar. Cantabria.
Foto del autor.


En esta plaza nos encontraremos con edificios de mucho interés histórico, si nos quedamos mirando de frente a la Colegiata a mano derecha tenemos primero, la Casona de los Quevedo y pegada a ella la Casona de los Cosío. Dos familias con mucha raigambre cántabra. Y a mano izquierda, casi pegada a la Colegiata, la casona de la Archiduquesa Margarita de Austria (1894-1986). Antiguamente era la casa de los abades de la colegiata, el edificio actual data del S. XVII y aquí fue donde residió la archiduquesa por un tiempo tras la caída del Imperio Austro-húngaro.

Colegiata de Santa Juliana (S. XII). Santillana del Mar. Cantabria. Foto del autor.

Vistas de la plaza del Abad Francisco Navarro desde un lateral de la colegiata.
Santillana del Mar. Cantabria. Foto del autor.


Y llegamos a la Colegiata de Santa Juliana, recordemos: en época del Rey de Asturias, Alfonso III (866-910), los documentos lo situan en el 870, se construyó una ermita bajo la advocación de santa Juliana de Nicomedia (actual Turquía), mártir durante las persecuciones del emperador Diocleciano a finales del S. III.

Los restos de la santa fueron traídos a este lugar huyendo de la invasión musulmana de la península, y desde entonces descansan en este lugar increíble. El templo primitivo fue sustituido en el S. XII por el edifició románico que contemplamos en la Navidad de hoy, año 2025.

Si pasamos por el lateral derecho de la colegiata llegamos a la Plaza de Las Arenas donde contemplaremos el impresionante palacio renacentista de los Velarde, levantado por Alonso de Velarde a mediados del S. XVI. Hoy en día todo el edificio es un museo que se puede visitar, la entrada es de 10 euros.

Plaza de Las Arenas. Santillana del Mar. Cantabria.

 


Palacio de los Velarde bajo la luz de la luna. Santillana del Mar. Cantabria.


Tras bajar otra vez por la plaza de la Colegiata vamos a pasear por la Plaza Mayor. Hacia allá nos dirigimos. En esta plaza el edificio más importante es la Torre del Merino, se cree que pudo ser construida en el S. XIV, debe su nombre a que era la residencia del representante del rey en la merindad de las Asturias de Santillana, entidad que ocupaba casi todo lo que hoy es Cantabria. Las merindades, eran las divisiones administrativas en la Corona de Castilla.

Plaza Mayor de Santillana del Mar, a la izquierda de la foto la Torre del Merino.
Cantabria. Foto del autor.



En la misma Plaza Mayor también tenemos la Torre de Don Borja, edificada en el S. XV, debe su nombre a D. Francisco de Borja Barreda, último titular del mayorazgo de esta familia en el S. XIX. Fue restaurada en 1981 para convertirse en la sede de la Fundación Santillana, un centro cultural con exposiciones. En el otro lado de la plaza se alzan la Casa de La Parra y la Casa del Águila, de los siglos XVI y XVII respectivamente.

Plaza Mayor de Santillana del Mar, al frente la Torre de Don Borja, a la derecha de la foto, la
Torre del Merino. Cantabria. Foto del autor.



En la Plaza Mayor de Santillana del Mar. Se observa a la derecha de la foto, la Casa de La Parra
edificio gótivo del S. XVI y a su lado la Casa del Águila levantada en el S. XVII.
Cantabria. Foto del autor.


Desde la Plaza Mayor de Santillana del Mar os deseamos un feliz año 2026.
Cantabria.


Nos despedimos de Santillana del Mar entre luces y un poco de frío, pero en estas fechas, es lo que toca y lo que debe ser.

La próxima visita en este Navidad en Cantabria será a uno de los edificios emblemáticos de la región, El Capricho de Gaudí en la hermosa localidad de Comillas.


- VISITA AL CAPRICHO DE GAUDÍ. COMILLAS.

Para reservar las entradas al Capricho lo mejor es visitar su página web: elcaprichodegaudí.com, allí podremos reservar las entradas. Lo mejor es reservar la visita guiada, son 10 euros y es muy recomendable. La visita libre con audio-guía en 5 idiomas cuesta 7 euros.

Llegamos a Comillas entre nubes y un calabobos intermitente, típico tiempo invernal cántabro.
En la foto el espectacular Palacio de Sobrellano, de estilo neogótico mandado construir por  
el I Marqués de Comillas y terminado en 1888. Al lado, la capilla de la propiedad. Este 
monumento está pegado al Capricho De Gaudí que no se aprecia en la foto. Cantabria.
Foto del autor.


Empecemos con un poquito de historia, lo primero, os presentaré a los dos protagonistas de esta maravilla arquitectónica. Realmente la casa se llama "Villa Quijano" y es el primer edificio modernista de Antonio Gaudí junto a la Casa Vicens de Barcelona, las dos fueron construidas entre 1883 y 1885. El joven arquitecto encontró en Comillas un campo de pruebas para experimentar ya que el dueño del terreno le dió total libertad para crear su casa. El resultado de la genialidad fue, según algunos en esa época, una locura, pero a la larga sería el inicio de todo lo que crearía después. La casa fue un encargo del joven burgués cántabro Máximo Díaz de Quijano que, como muchos otros cántabros y españoles en el S. XIX emigró a Ámerica en busca de fortuna. En Cuba trabajó como abogado del I Marqués de Comillas, una figura que tendrá un papel clave en su trayectoría. Pero Máximo no solo era un hombre de leyes, también sentía una profunda inquietud intelectual por la música (tocaba el piano), la botánica y la escritura, pasiones que reflejaría Gaudí en el "Capricho" y que os explicaremos.

Entrando en la finca del Capricho de Gaudí, contemplamos el lado este de la casa. Esas
dos vidrieras pertenecen al dormitorio principal de la casa orientada al este para que toda 
la fuerza del sol del amanecer incidiera sobre la habitación donde dormía el dueño. La terraza
estaba hecha para poder desayunar en ella. Comillas. Cantabria. Foto del autor.


Al regresar Máximo a España, soltero y con una posición muy acomodada, decidió invertir en una casa muy especial. Quería un lugar a su medida, donde descansar y rodearse de aquello que le inspiraba. Fue entonces cuando el marqués de Comillas le presentó a un joven arquitecto catalán, amigo de su yerno Eusebio Güell: Antonio Gaudí.

Lado norte del Capricho de Gaudí, se aprecian los girasoles como motivo principal de la
decoración de la casa. Comillas. Cantabria. Foto del autor.


Antonio Gaudí (1852-1926) fue el precursor del modernismo y en Comillas encontró un lugar donde desarrollar su genialidad al poco tiempo de terminar la carrera de arquitectura. Debido a una infancia delicada, pasó mucho tiempo en la casa de campo familiar rodeado de la que sería su gran maestra: la naturaleza.

Durante el recorrido por la casa descubriremos multiples referencias a esta pasión, presentes no solo en la decoración, sino también en la estructura de la misma casa. Gaudí no dejaba nada al azar y diseñó el Capricho como un girasol arquitectónico: las estancias se adaptaban tanto a la rutina y gustos del dueño como al recorrido del sol, aprovechando al máximo su luz y calor durante el día.

El Capricho de Gaudí desde su jardín. Comillas. Cantabria. Foto del autor.


Desde el jardín, uno de los pocos diseñados por Gaudí que se conservan hasta hoy, contemplamos la obra maestra en todo su esplendor. Descubrimos el exotismo de sus inicios: cerámica vidriada, la torre de inspiración persa o las forjas de hierro de las torres y balcones. Gaudí era llamado el "arquitecto de la naturaleza", para él todo nacía de lo natural, no solo en lo decorativo sino en su manera de concebir la arquitectura.

Comenzamos la visita haciendo tiempo en el jardín, donde contemplamos una cueva pequeñita artificial que hizo Gaudí como símbolo también de la naturaleza.

Árbol de Navidad en el recibidor del
Capricho de Gaudí. Comillas. Cantabria.
Foto del autor.

Puerta de entrada al Capricho de Gaudí.
Las cuatro columnas simbolizan y señalan
los cuatro puntos cardinales. Comillas.
Cantabria. Foto del autor.
















Entramos por la puerta principal de la casa siguiendo a nuestra guía que nos cuenta como Comillas a finales del S.XIX era un polo de atracción para toda clase de familias adineradas al convertirse de pueblo pesquero en moderna villa balneario con su playa como lugar principal de esparcimiento lúdico. Aquí disfrutaban sus vacaciones veraniegas la casa real española, con Alfonso XII y la familia real como más insignes visitantes siempre rodeados por su corte de nobles, empresarios y aduladores que no dudaron en construirse casonas en este bucólico pueblecito costero.

Entramos en la casa y lo primero que nos llama la atención es el invernadero que ocupa todo el centro y sur de la casa.

El invernadero que ocupa el centro de la casa y su parte este. Capricho de Gaudí. Comillas.
Cantabria. Foto del autor.

Todo el edificio abraza este invernadero, Gaudí ya incluía este tipo de estancia en su ideal de casa perfecta pues capta los rayos del sol, retiene su calor y lo distribuye al resto de la vivienda.

Comenzamos el recorrido por la casa en el dormitorio principal de Máximo, orientado al este para aprovechar los primeros rayos del sol, prueba de como el arquitecto adaptó la casa tanto a su dueño como al entorno.

Artesonado en la habitación principal del Capricho de Gaudí.
Comillas. Cantabria. Foto del autor.


Al lado del dormitorio en una estancia aparte encontramos la sala del baño; en esta estancia podemos observar la auténtica riqueza de Máximo, en aquella época no era común tener un baño en el interior de la casa y mucho menos uno completo con bañera, vestidor y retrete tras una puerta. Esta estancia también da al este.

Proseguimos con la siguiente estancia: el estudio. Esta sala ya se encuentra orientada al norte. Aunque la gran pasión de Máximo fue la música, no se hizo rico gracias a ella. Entre otras actividades, era abogado, y en este estudio se ocupaba de los asuntos legales de otros indianos como él. 

Junto a su despacho, la siguiente estancia era el salón principal, este era el centro de la vida social de Máximo: su cubierta abovedada mejoraba la acústica, los balcones con forjas de hierro mirando hacia el interior servían de palcos para que sus invitados fumaran al aire libre mientras no se perdían nada de lo que ocurría en el salón y los grandes ventanales, con doble cristal para el frío, dejaban ver, desde el exterior de la finca, lo que ocurría dentro. Así los vecinos podían tener temas de conversación en el pueblo sobre las fiestas que organizaba el dueño de esa casona tan pintoresca.

El salón principal, Máximo lo dedicaba a las fiestas donde él mismo
tocaba el piano. Capricho de Gaudí. Comillas. Cantabria. Foto del autor.


Una de las peculiaridades del salón principal son las ventanas acústicas, una invención del propio Gaudí como regalo a quien confió plenamente en él y le dió plena libertad para realizar esta obra única de arquitectura. Las ventanas de madera se abren corriéndolas hacía arriba (tipo guillotina) y se mantienen sin caerse gracias a unos contrapesos que hay ocultos en los armazones de madera de dichas ventanas. Los contrapesos son tubos metálicos y suenan con un sonido como de campanas. Es una maravilla escucharlo, no hay nada igual en niguna otra construcción de Gaudí. Las vidrieras de las ventanas también reflejan esa musicalidad, sus motivos son: un mirlo tocando un piano y una libélula una guitarra. 

Las ventanas musicales del salón
principal vistas desde fuera.
Capricho de Gaudí. Comillas.
Foto del autor.
Los "palcos" orientados hacia dentro de la 
casa que tiene el salón principal del
Capricho de Gaudí. Comillas.
Foto del autor.
















Y para terminar la planta principal de la casa, tras pasar de nuevo por el recibidor, entramos en el cenador, que está orientado hacía el sur para aprovechar la luz del medio día, y al oeste para disfrutar de los últimos rayos del atardecer cenando o fumando. En las estancias de toda la casa no hay muebles ya que se perdieron con las diferentes mudanzas y cambios de dueños de la casa. Por desgracia, y aunque se sabe que muchos de los muebles los diseñó el propio Gaudí, estos se han perdido.

Las columnas de la puerta de entrada al Capricho de Gaudí, al fondo el jardín de la casa
y detrás la ermita del Palacio de Sobrellano del marqués de Comillas. Foto del autor.


Y para terminar la visita, la guía nos cuenta un dato final de la historia de esta casa que es a la vez esclarecedor y en parte traumático. A lo largo de la visita nos hemos ido imaginando al dueño de la casa, Don Máximo Díaz de Quijano (1838-1885), disfrutando de las distintas estancias de su maravillosa mansión; sus despertares en el dormitorio, sus fiestas en el salón principal, el disfrute del invernadero...pero la realidad fue que el dueño, cuando regresó en barco desde Cuba para conocer el final de las obras en su casa de Comillas, venía enfermo de fiebres y tan solo pudo disfrutar del "capricho" una semana. Una semana que estuvo en cama, en el dormitorio que hemos conocido y en el que finalmente falleció. Esta realidad que desconocíamos la docena de personas que estábamos escuchando a la guía nos dejó boquiabiertos y algo tristes. Pero la historia es así. Máximo era soltero y no tenía hijos asi que la casa se legó a un familiar y desde ahí, la propiedad pasó muchas vicisitudes; llegó a estar en ruinas, se reformó por completo en 1988 y se trasformó en un restaurante hasta 2009 para convertirse en el museo que visitamos en el día de hoy. Una sociedad privada lo mantiene magníficamente conservado gracias al dinero de las entradas y a los recuerdos que se venden en la tienda de visitas.

Vista del jardín en forma de herradura desde la terraza del desván donde tenían sus
habitaciones el servicio de la casa. Capricho de Gaudí. Comillas. Foto del autor.


Después de la visita guiada, la guía nos informa que podemos visitar libremente el semisótano y el desván. Estas dos estancias, eran las del servicio, a diferencia de otras casas de gente adinerada, el personal de servicio no vivía en una zona lúgubre y apartada de la casa, sino en el luminoso y amplio desván de la planta alta. Desde la planta alta podemos observar más de cerca la singular torre, símbolo del Capricho pero que no está abierta al público.

Gracias al entramado de vigas en forma de tijera, Gaudí lograba inundar el espacio de luz natural. Además las escaleras de caracol conectaban las zonas de trabajo del sótano con las habitaciones, permitiendo que los empleados pudieran moverse libremente sin pasar por la planta noble, ya que en el sótano se encontraban las cocinas, los almacenes y el ingenioso sistema de calefacción de suelo radiante (que ya inventaran los romanos) que calentaba toda la casa. Actualmente en el sótano se encuentran los baños para los visitantes, un salón para conferencias y una pequeña ludoteca para niños. 

Las escaleras de caracol que unen el
sótano con el desván. Capricho de Gaudí.
Comillas. Foto del autor.
La torre del Capricho desde el
desván de la casa.
















La torre del Capricho desde la terraza
del desván. Comillas. Foto del autor.
Los maravillosos azulejos vidriados
con forma de girasol, que es el icono
del Capricho de Gaudí. Comillas.
Foto del autor.















Tras visitar este increíble ejercicio de imaginación arquitectónico, este sueño hecho realidad por una mente única, damos una vuelta por la zona del jardín que da al sur. En este lugar, en una pared de piedra nos encontramos con una estatua del genio y nos despedimos de él.

El patio que da al sur junto a la salida del invernadero. Capricho de Gaudí. Comillas.
Cantabria. Foto del autor.


La estatua de Gaudí con la que miles de personas se han sacado una foto para despedirse
de una de sus obras más icónicas. Capricho de Gaudí. Comillas. Cantabria.
Foto del autor.


Plaza de la Fuente Real a finales del S. XIX. La diferencia entre las casas del pueblo
y la "modernidad" del Capricho de Gaudí es abismal. La finca del Capricho se encuentra
subiendo por una calle entre los árboles detras de la última casa blanca de la derecha.
Foto sacada por el autor en el Capricho de Gaudí. Comillas.


Plaza de la Fuente Real en la actualidad, las casas son las mismas que las de la derecha en la
foto anterior. Subiendo por la calle peatonal llegamos a la entrada del Capricho de Gaudí.
Comillas. Cantabria. Foto del autor.

Salimos del Capricho y no puedo dejar de fijarme en la plaza de la Fuente Real a finales del S. XIX en una foto de la casa y ahora. Mantiene ese estilo de casonas montañesas pero con las comodidades que nos aportan los avances actuales en aislamiento y calefacción.

Y por último, para terminar este artículo sobre la Navidad en Cantabria, voy a hablaros de una tradición que se pierde en la noche de los tiempos, literalmente, el Carnaval de la Vijanera del pueblo de Silió.


- LA VIJANERA. TRADICIÓN MILENARIA.


Silió es una localidad del municipio de Molledo, en Cantabria, se encuentra en la cuenca alta del río Besaya en el valle de Iguña y su población a 2024 es de 484 habitantes. Su fiesta más popular es la Vijanera declarada Bien de Interés Turístico Nacional.

La Vijanera es una tradición emparentada con el resto de mascaradas de invierno que se celebran por todo el continente europeo. En ella participan más de 150 personas encarnando 80 personajes diferentes a lo largo de diferentes actos que se van sucediendo en un solo día, el primer domingo de cada año. Aunque en la antigüedad, en Silió siempre se celebraba el día de nochevieja. En esta fiesta se representa el deseo de desterrar el año pasado y preparar el camino al entrante para que comience con ilusión y buenos augurios.

Los Danzarines Blancos abren la comitiva de la Vijanera, detrás los Zamarrones haciendo
sonar sus campanos mientras caminan para ahuyentar a los malos espíritus. Silió. Cantabria.
Foto del autor.


El origen de esta tradición podría remontarse a la Cantabria prerromana donde los cultos eran de tipo naturalista. Se adoraba al sol, a la luna, a los ríos y a las montañas. De aquí proviene el nombre de la fiesta, el pico que domina el valle (1800 metros) se denomina en la actualidad el Pico Jano. Según González Echegaray (historiador y arqueólogo), algunos topónimos como "suano, hano y jano" denotan lo sagrado del lugar; está claro que los cántabros que poblaban el valle veían a la montaña como una deidad. Por otra parte los Zarramacos, conocidos en gran parte de Asturias y Cantabria como Zamarrones, era el vocablo utilizado para denominar a las cuadrillas de jóvenes guerreros cántabros que combatían en época romana.

Los Zamarrones en la Vijanera de 2026. representan a las fuerzas del bien y avanzan cantando
coplas. Silió. Cantabria.

Los Zamarrones en la Vijanera-2026. Silió. Cantabria.


Se cree que las tropas de Roma adoptaron parte de las tradiciones de los pueblos conquistados. Aquí entra en juego la segunda teoría sobre el nombre, ya que era costumbre de los romanos celebrar las Kalendas de Jano coincidiendo con el principio de año, Enero, de ahí su denominación: Dies Januaria>Dijanera>Vijanera. Otra coincidencia es que el Pico Jano, lleva el nombre de esta deidad romana que se representaba con dos caras, esta doble faz significa la dualidad del bien y el mal, lo viejo y lo nuevo, pero además era el dios protector de los rebaños.

En época de Augusto se generalizó la costumbre de hacer regalos el 1 de Enero como parte de las celebraciones en honor del dios Jano. Parte del ritual consistía en comparsas de hombres que salían disfrazados, pero dicho ritual, extendido por toda Europa, era muy anterior a la llegada de los romanos y conmemoraba el inicio del año agrícola, extendido desde el solsticio de invierno hasta bien entrado marzo. Sin embargo, a partir del cristianismo estas fiestas fueron vistas con malos ojos y escritos sobre su prohibición han llegado hasta nuestros días.

Un Trapajón, traje hecho con elementos naturales como cortezas de árbol. También se representan
diferentes profesiones: médicos, sacamuelas, fotógrafos, afiladores o como en la foto, guardias
civiles. Silió. Cantabria.


- San Agustín de Hipona (354-430 d.C) ya criticaba las Kalendas en sus sermones: 

«¿Hay locura mayor que la de cambiar, con un vestido deshonroso, el sexo viril para adoptar la figura de una mujer? ¿Hay locura mayor que cantar con irrespetuoso deleite las excelencias de los vicios con ritmos lascivos y poesías groseras? ¿Mayor que vestirse con una piel de animal, semejarse a la cabra o al ciervo, de forma que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, se parezca al demonio?.» 

- Durante la Edad Media contiuaron las referencias críticas, sin embargo es en 1786, cuando la Inquisición publica este texto:

 «… esto mismo sucederá a cuantos vean las imágenes soeces y monstruosas del dicho libro, en que no se descubren más que unos feos mascarones semejantes y aún más ridículos vichos que los que se visten de disfraces por Carnestolendas: aún no merecen por su indigna contextura que les demos el nombre ni de micos ni de monas, y aunque los de mochuelos o lechuzas no les quadran por ser estos abechuchos más bien vistos o menos malcarados que los figurones que presentan a la vista dichos simulacros… Los bichos más ridículos que los que se visten de disfraces por Carnestolendas deben corresponder a los del 1 de Enero cuya tradición se mantuvo viva durante la Edad Media, según acabamos de ver…»

- De todas formas la primera constancia escrita al rito fue en 1849 y dice así:

“Cuenta del gasto hecho por los Regidores en nombre del Concejo en el abierto de Manuel Saiz Mesones en el año de mil ochocientos cuarenta y nuebe.

Primeramente, una cantara de vino Tinto que franqueó el concejo a los de la Viejanera (17 reales).

Reseña en el libro de cuentas del Concejo de Silió en 1849.


 Este apunte, relativo a la Vijanera que se celebró el 31 de diciembre de 1848, constituye uno de los documentos civiles referentes a mascaradas más antiguos de todos los que se conservan en la península, ya que en su mayoría dichas fiestas eran mencionadas a consecuencias de sanciones o críticas por parte de los estamentos religiosos. 



El Viejo y la Vieja representan el paso del tiempo. Silió. Cantabria.




Las Vijaneras antiguas se celebraron hasta 1937 en muchos pueblos de Cantabria y recorrían todo el pueblo. Sus personajes eran: Danzarines blancos y uno negro, 6 Zarramacos, Oso y el Amo, 6 Trapajones, Madama, Mancebo y Marquesito, Vieja y Viejo, la Pepa, Gorilona grande y pequeña con su amo, el Hungaro,el Ojáncano (el ogro de Cantabria de un solo ojo), los Pasiegos y más personajes. Aunque los personajes principales son los Zarramacos, su misión es danzar sin parar y con el ruido estruendoso que originan sus campanos que llevan atados al cuerpo expulsar a los malos espíritus del pueblo llegando hasta los límites del mismo. 

Tras 1939 las Vijaneras que no se habían perdido terminaron por prohibirse oficialmente por la iglesia y el Régimen.

El Oso y el Amo, el Oso representa a las fuerzas del mal que acaban siendo vencidas por el
Amo y los Zamarrones, las fuerzas del bien. Silió. Cantabria. Foto bajada de internet.


Un Trapajón, traje hecho con elementos naturales. Silió. Cantabria.

Más Trapajones, detrás dos personajes representando a los indianos. Silió. Cantabria.
Foto bajada de internet.

Los personajes de La Vijanera-2026 en Silió. Cantabria.


Fue a finales de los años 70 cuando un grupo de jóvenes del valle, decidieron recuperar aquella tradición que algunos habían conocido, unos por escasas fotografías y otros por los relatos de padres y abuelos. Fue en 1981 cuando se escenificó la primera Vijanera moderna, en verano, cinco meses después llegó a Silió para quedarse.

Toda esta información la he sacado de la página web vijanera.com donde encontrareis muchas más cosas sobre esta fiesta increíble y que, si podéis, tenéis que visitar. Yo no la conozco pero mis hermanos la han disfrutado varios años, las fotos son de ellos y otras bajadas de internet. 

Espero que este artículo os haya gustado y estéis planteándoos visitar Cantabria en las próximas navidades o en cualquier otra fecha del año. Tenéis mucho que ver, disfrutar y degustar en la Tierruca.

Un saludo a todos y hasta pronto.


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